Podredumbre

Lo que está ocurriendo en España en los últimos días, con una cadencia tan sincronizada como diabólica, es para estar todos enormemente preocupados ante la perspectiva de que -en breve- se pueda establecer en nuestra querida patria un gobierno social comunista, apoyado por golpistas y separatistas de viejo y nuevo cuño y proetarras con la insana intención de destruir lo que con tanto esfuerzo y gran éxito comenzamos en el año 1978. De entrada, el “abrazo de la vergüenza” del inquilino de La Moncloa y del habitante de un casoplón de Galapagar es una estampa que debería producirnos pánico.

No porque no se puedan abrazar dos seres humanos, sino porque los protagonistas han demostrado su mutuo odio en innumerables ocasiones y eso debería darnos la pista de cómo se iban a desenvolver (siempre en perjuicio de España) estos dos embusteros y a dónde serían capaces de llevarnos. Y no digamos con el independentista Rufián, el condenado Otegi o el vasco separatista Esteban y todos sus mariachis. ¿Se imaginan cómo quedaría en España la libertad de expresión? ¿O la religiosa? ¿O la de los padres para educar a sus hijos? ¿Y la economía? ¿Y los medios de comunicación? ¿Respetarían la Constitución?

Por lo pronto, Iglesias ha preguntado a “sus bases” que se pronuncien sobre la monarquía y aunque la respuesta ha sido ridícula en su número, ya sabemos cuál es una de las reivindicaciones que tiene “en cartera” el que quería vivir siempre en su piso de Vallecas, pero ha cambiado de opinión y ha preferido un chalet con seguridad permanente de la Guardia Civil, pero no dentro de su finca (2.400 metros cuadrados) sino en una garita en terreno exterior y durante las 24 horas del día.

Pues si Dios no lo remedia, el panorama que se nos avecina está muy oscuro. ¡Ojalá no cristalice por el bien de todos!

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