Cuando hablamos de manipulación de la historia nuestra mirada siempre se dirige hacia Cataluña y a esa gran inventiva que tiene el separatismo cuando nos habla de reinos y de “paisus”. Pero ese mal no es solo un mal que padezca Cataluña, también se padece en el resto de España.

Un ejemplo claro de esa manipulación es la vergonzosa Ley de Memoria Histórica y el blanqueamiento que de el comunismo hacen medios de comunicación y partidos. Se llamen Unidas Podemos, Izquierda Unida o Más País, da igual. En el fondo no son más que comunistas. Y son, además, comunistas de los radicales, de los comunistas históricos, de los que admiran a Lenin o a Stalin y de los que consideran que Fidel Castro y Maduro son líderes políticos a los que rendir pleitesía.

Pero el problema no es que intenten convencernos cambiando sus nombre de que son otra cosa, el problema es que mucha gente acaba convencida de ello. Y es tal su convencimiento que, tras los resultados electorales de ayer, Pablo Iglesias sale en rueda de prensa a criticar a lo que él llama “la extrema derecha”. Y lo hace con un semblante y una caradura tal, que no se le mueve ni un pelo de la coleta.

Y ya resulta hasta gracioso el descaro porque, cuando lo hace, nadie sale en ningún gran medio de comunicación a decirle: “Cállese la boca, comunista”. Y no abren la boca esos mismos medios que se han pasado la campaña electoral utilizando todo tipo de calificativos contra Vox. Los mismos que dicen que Vox son “fascistas”, en una nueva manipulación del lenguaje, no se les ocurre decir que Podemos o Más País son comunistas, que Bildu es “proetarra” o que ERC y la CUP son golpistas.

Pues sí, señores. Esos partidos son todo eso, pero además hay un agravante: Vox no es un partido fascista. Porque el fascismo es, además, todo lo contrario a lo que es ese partido y a lo que defiende. Y mucho más si tenemos en cuenta que el fascismo es, ha sido y será una ideología de izquierdas. Manipulen todo lo que quieran pero la historia no la podrán cambiar nunca y la realidad tampoco, por muchas veces que se mienta.