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Por fin ha llegado el gran día de las elecciones generales, un evento al que, muchos no hubiésemos deseado acudir con motivo del gran coste económico que acarrea este tipo de acto, pero al que por otro lado y como mal menor, nos permite la posibilidad de destronar a Pedro Sánchez del ‘cetro’ simbólico que nunca debió recaer en sus manos, la presidencia del Gobierno.

Antes de nada, quiero hacer un inciso sobre lo acontecido ayer en la denominada ‘jornada de reflexión’. Se supone que, en este periodo, la política queda aparcada hasta el día siguiente que es cuando se realizan las elecciones, en este caso generales. Pues bien, ayer mismo, recalco, el día de la jornada de reflexión, eso de ‘reflexionar’, todos los medios se lo pasaron por el arco del triunfo. Tanto los de izquierdas como los de derechas, pero en el caso de los ‘zurdos’ su incumplimiento de esta jornada sirvió para atacar reiteradamente a los partidos del centro y de la derecha en busca de captar el voto socialista a la desesperada.

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Volviendo al día de hoy y tras pasar la JORNADA DE REFLEXIÓN, quiero hacer un llamamiento para que el votante de bien (sea de la ideología que sea) piense detenidamente que en el día de hoy tenemos una decisión crucial que puede provocar el cambio en España, para bien o para mal, según la elección de nuestro propio voto. Con el PSOE ha subido el paro, el conflicto catalán se intensificó y a su vez, para que no se hablase de las cosas importantes que acontecían en nuestro país se trasladó a la momia de Franco de un lugar a otro. No voy a pediros que votéis a un partido concreto, solo espero que antes de depositar el sobre en la urna penséis en las consecuencias que podríamos tener en caso de tener una mala elección.

Para mí, el partido que mejor podría representar a los españoles es Vox, porque mira por la igualdad real por encima del discurso populista que tiene la izquierda en este momento con las supuestas desigualdades y porque el partido de Abascal dice lo que muchas personas pero que no se atreven a decir por miedo a represalias o etiquetas. De todas formas, tampoco vería con malos ojos que gobernase el PP o C’s teniendo en cuenta el narcisismo extremo que tiene la izquierda actual, especialmente sus máximos dirigentes con tal de salir en la foto.

Amigos, y como el 10-N ya está aquí, ya sabéis, evitemos entre todos mediante nuestro derecho al voto que gobierne el amago de JFK en socialista porque si gana ÉL, todo irá a menos.