maldición

Hay argumentos que nos pudieran hacer pensar que muchas de las noticias que se dan, solo son fruto de las imaginaciones absurdas que tenemos a veces  los humanos, aunque a decir verdad, viendo de dónde vienen estos informes, lo absurdo se puede convertir en reflexión según se vea de donde viene y quien es el personaje al que nos referimos, en este caso el protagonista al que describo no hace falta dudar ni poner en cuarentena, puesto que son muchas las veracidades que se dan en este sujeto para  comprender que no son entelequias, sino realidades.

La maldición de Tutankamón desde que se tuvo la creencia de aquél que incomodara su tumba, esa maldición se cebaría en esa persona o personas, cosa que se ha visto que aquélcque profanara la tumba tendría la muerte que, como rezaba en la tumba del Faraón “la muerte golpeará con su miedo a aquel que turbase el reposo del faraón”. Sobre los sucesos acaecidos desde que se abrió el sepulcro murieron personas, que manipularon el sarcófago, donde el promotor de esta profanación murió cuatro meses después. Incluso el célebre actor Raimond Burr que participaba en la película la maldición de Tutankamón su coche se salió de la carretera rompiéndose gravemente una de sus piernas.

Como he dicho antes lo que más se sale de esta historia es que el hombre que dio el golpe definitivo para abrir la tumba, escaso tiempo después falleció sin ninguna explicación medica alguna. En esa aparente muerte se encontró en su dormitorio un jarrón procedente del sepulcro de Tutankamón.

Estos acontecimientos me han hecho recordar que “el presidente en funciones se dirigía a un mitin en Murcia al que finalmente ha cancelado debido a problemas técnicos en el vuelo en el que se desplazaba hasta esa localidad, según cuenta la Razón este jueves” y, como caso anecdótico el presidente del PP, no ha tardado en reaccionar a esta noticia, pidiendo perdón por llegar tarde a la reunión que tenía en Cáceres porque él no tiene “un avión privado pagado por todos los españoles ni un jet alquilado con la cuota de todos sus afiliados”. El piloto que debía llevar al presidente a Murcia ha detectado una despresurización y ha decidido regresar a la base por cuestiones de seguridad. Los antiguos celtas creían que en la noche del 31 de octubre (Halloween) va unido a las almas de los muertos que regresaban a nuestro mundo. No sigo comenzando por la alferecía y el sarpullío que tengo en estos momentos.

La profanación del panteón de Franco ha coincidido pocos días antes de la efeméride de este día de Halloween y yuxtaponiéndolo a la maldición de Tutankamón se podría medir e igualar, y sin ser docto en materia de supersticiones y brujerías, en este día de los difuntos en casos análogos, puesto que estamos hablando de muertos, aunque en distintas formas y tiempo, no me cabe duda que esta reflexión que me hago y he dicho antes, no son entelequias sino realidades, casos parecidos, muy parejos. Y, como diría mi buen amigo Camilo y gallego por más señas: eu non creo más meigas, pero habelas, hainas. O más coloquial, cuando veas afeitar la barba de tu vecino, ten la prudencia de poner la tuya a lavar. Pensando en todo este galimatías de sucesos diría: a chufla lo toma la gente y a mí me da un yuyu imponente. A todo esto, me pregunto: ¿existen los muertos vivientes?