Otra que disimulaba muy bien

Ayer nos quedamos tremendamente sorprendidos durante el debate electoral, no solo con los políticos, también con los moderadores del debate y especialmente con Ana Blanco. Porque Blanco, sin venir a cuento, metió una cuña en el debate de esas que tanto les gusta a los del pensamiento único progre y especialmente a los supervivientes que permanecen en TVE después de la purga ideológica de Sánchez.

Y esa purga la tenemos clara todo el mundo, a pesar de la falta de memoria que padece la sociedad española, puesto que tampoco hace tanto tiempo de ello. Hemos asistido anonadados a una persecución que se inició en el mismo momento en el que Sánchez tomo posesión de su cargo como Presidente del Gobierno y lo primero que hizo, lo que más prisa le corría, fue nombrar a Roja María Mateo como responsable de la televisión pública.

Pero volviendo al asunto de Ana Blanco ayer en el debate, sorprende que alguien que ha sobrevivido en su puesto durante años a todos los gobiernos que hemos tenido en España diga algo como lo que dijo ayer. Nos habló de paridad en los candidatos de los partidos a la presidencia del gobierno y expresó su deseo que para próximos debates hubiera más mujeres entre los candidatos ya que allí solo había hombres. Es decir, volvemos a lo mismo. Volvemos a lo de valorar a las personas por lo que tienen en la entrepierna en lugar de por lo que tienen en la cabeza.

Por supuesto ese comentario de Ana Blanco recibió la respuesta esperada tanto de Pedro Sánchez como de Pablo Iglesias. Que sí, que están de acuerdo, que también es su deseo pero claro, de ellos para abajo. Mientras ellos estén ahí, que sean otros los que practiquen esa paridad. Pero también podríamos sugerirle algo a Ana Blanco, ya que quiere paridad, ¿por qué no también paridad en la presentación de los Telediarios de TVE?

Si mujer, claro. Con la cantidad de años que lleva presentándolos ella podríamos buscar también la paridad en su puesto y colocar a un hombre. De esa forma tendríamos la paridad que tanto le gusta. El problema para estos que tanto defienden la paridad es que les gusta que sea practicada por otros, no por ellos mismos. Paridad para los demás pero mi puesto es mío, ahí ni hablar. ¿A que con eso no estás de acuerdo, Ana Blanco?