plaza de toros de Almería

La plaza de toros de Almería se integró dentro de las operaciones de ampliación urbanísticas llevadas a cabo en la capital almeriense tras el derribo de sus murallas en 1855. Éstas se llevaron a cabo hacia el este y hacia el norte, en paralelo a los caminos en dirección a Granada y Murcia (entre los cuales se situó, en efecto, el coso taurino de 1849, derribado). Fue esta también una etapa de prosperidad en Almería, debido a la minería y el comercio de la uva. Esta prosperidad trajo aparejada la arquitectura del ocio, necesaria para una sociedad urbana y burguesa cada vez más pudiente.

El edificio, con dos pisos y capacidad para 9.054 espectadores, fue diseñado por Trinidad Cuartara y Enrique López Rull. Los gastos corrieron a cargo de una sociedad presidida por Felipe Vilches, rico propietario, presidente de la Diputación Provincial y gobernador civil, a la que pertenecían varios prohombres de la capital (entre ellos los dos arquitectos). En los trabajos, llevados a cabo entre 1887 y 1888, participaron más de 300 obreros y se usaron los mejores materiales, diseñándose también una calle de acceso que se bautizó con el nombre del principal promotor: la avenida Vilches.

La plaza de toros de Almería fue inaugurada en 26 de agosto de 1888, durante las fiestas de la Virgen del Mar, por Lagartijo y Luis Mazzantini, que lidiaron toros de Veragua.

Hoy día da cabida a algunos espectadores más, hasta los 9800, repartidos así: primer piso (tendido y gradas), 7800; segundo piso (palcos y andanadas), 2000. Posee 8 gradas y tendidos. En el segundo piso hay 60 palcos (50 de ellos a la sombra), y las andanadas son todas de sol. A todas estas localidades conducen 18 cuerpos de escaleras.

Entre 1901 y 1999 se concedieron ocho alternativas: José Palomar, Relampaguito, Luis Freg, Juan Luis de la Rosa, Rafael Mariscal, Juanito Gimeno, Manuel Cascales y José Gabriel Olivencia. Murieron en ella entre 1912 y 1972 los novilleros Luis Muñoz Caña, Manuel Sánchez, Manolé, José López, Iguiño, el carrero Francisco Herrerías y el espontáneo Ramón Egea.

Una de las peculiaridades de este coso es la costumbre de la merienda, para la cual se establece una pausa de unos 15 minutos entre el tercer y el cuarto toro.

Su planta es poligonal de 20 lados, tres de los cuales forman portadas monumentales que corresponden con las entradas principal, sol y sombra. Saliéndose del neo mudéjar prototípico en los cosos taurinos, la plaza de Almería destaca por su clasicismo tanto en materiales (cantería) como en elementos arquitectónicos (arcos de medio punto, claves resaltadas, óculos, frontones). Posee no obstante detalles de aquel estilo: arcos de herradura, ventanas geminadas o uso del ladrillo. Sobre la puerta principal se sitúa la cabeza de un toro con elementos alusivos a la fiesta, y en los arranques de su frontón, figuras monstruosas. El interior es circular, quedando sus tendidos altos cubiertos por una estructura en hierro que descansa sobre delgadas columnas de hierro fundido decoradas. Es de destacar el trabajo en hierro de vigas, barandillas y antepechos.

Los principales festejos taurinos que se desarrollan en este coso taurino de 2ª categoría tienen lugar entorno a las festividades de la Virgen del Mar en la ultima semana de agosto.

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