Sánchez

“Pedro Sánchez está débil y ha sido derrotado en las urnas en Cataluña, lo que nos permite sentarle en una mesa de negociación”. Con está demoledora frase pronunciada por Gabriel Rufián el pasado martes en el Congreso, a las cinco de la tarde de hoy, las delegaciones del PSOE y ERC, encabezadas por Adriana Lastra y Gabriel Rufián, se inician las negociaciones para la configuración de gobierno, posterior a la investidura de Pedro Sánchez que podría materializarse el próximo 9 de diciembre, en sesión plenaria del Congreso.

En estas negociaciones que se dividirán en dos tramos, el PSOE y el candidato, se encontrarán a una Esquerra Republicana que, avalada por su afiliación, planteará un NO a Sánchez, salvo que este acepte una primera mesa de negociación de carácter público entre partidos, que desemboque en una segunda mesa, también pública conformada entre el gobierno de España y la Generalitat, “para dar solución al conflicto político catalán “.

Por su parte, el PSOE a través de su portavoz, planteará a los independentistas la posibilidad de poner sobre la mesa el título VIII de la Constitución, según manifestó en el día de ayer, la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo, porque en su opinión “España es diversa y están dispuestos a hablar de ella, pero descartando la autodeterminación”.

A esto, cabe añadir un elemento añadido, como es el hecho de que, en la Diputación Permanente del Congreso, ultima antes de que se constituyan las Cortes Generales el próximo 3 de diciembre, el PSOE tiro de un acuerdo con Populares y Cs para convalidar un decreto que, aunque se conoce como “derogación de la república digital, también “155 digital”, pretende tener controlados desde el Estado, distintos aspectos que afectan a las administraciones territoriales. En la convalidación de este decreto, el socio de gobierno Podemos, se ha abstenido, dejando a Sánchez a merced de Populares y Naranjitos, que han ayudado a aprobarlo al gobierno.

Con estas premisas, cabe decir que los términos de esta negociación para la investidura será dificultosa, porque los términos planteados en la misma, rozan los límites de la Constitución, puesto que si una mesa de partidos puede ser posible, una mesa de gobiernos para decidir materias de gobierno y en la que se podrían tratar aspectos referidos a la conformación territorial de España, no podrían verse aceptados sin las mayorías preceptivas ni la opinión del resto de Comunidades Autónomas que podrían verse agraviadas por lo acordado entre ERC y el PSOE.

Tampoco podemos olvidar que la propuesta que ofrece el PSOE, respecto a poner sobre la mesa el título VIII de la Constitución, además de afectar a la estructura territorial de España, podrían suponer una modificación de los términos establecidos en la Constitución ya que, en la misma, se reconoce a España como un “estado formado por nacionalidades y regiones”, pero en la misma ni se habla de federalidad, si de autonómico y tampoco de plurinacionalidad, término que no aparece en la Ley de Leyes.

Ni que decir tiene que después de estas negociaciones, al PSOE le falta hablar con el sector vasco del nacionalismo y estos, divididos en Pnv y Bildu, tampoco favorecerán gratis la investidura de Sánchez puesto que el partido de Sabino Arana, reclamará a Sánchez el traspaso de 30 competencias autonómicas, otras cuestiones como la “Y vasca” de alta velocidad y seguramente, reclamará una modificación estatutaria en la que guardada en el cajón hace desaparecer lo español y en donde en su desarrollo, se hacen distinciones entre “ciudadano” (No nacionalista) y “ciudadano vasco” (nacionalistas ).

Bildu, tampoco dará gratis su abstención porque ya dijo su máximo dirigente que debería tocarse la situación de los presos etarras y algunas cuestiones de “normalización de la convivencia”.

Ante esto, el primer partido de la oposición que sigue sin recibir la llamada de Sánchez y que está manteniendo una mala política de comunicación desde su secretaria general y vicesecretaria del ramo, con discursos planos y sin dejar claro a la sociedad que Pablo Casado no está desaparecido, pero si a la espera de acontecimientos  y que tal y como dijo ayer JAIME de Olano, “no se puede permitir que se hable del futuro de España con un partido cuyo presidente, está en prisión acusado de sedición “.

Con este panorama que empieza a desarrollarse hoy en el Congreso en hora taurina, los españoles no sabemos si el morlaco es astifino o cuernicorto, si el banderillero es bueno o si el picador cumplirá su tercio para hacer sangrar al toro, preparándolo para la lidia. Lo cierto es que, en esas negociaciones, el futuro de España está en juego a causa de la ambición de quien quiere permanecer en Moncloa y con protagonistas que desde su arrogancia, tienen como fin el “cuanto peor mejor” respecto a España.

Sinceramente, esa fecha filtrada por los aledaños de Moncloa para presionar diciendo que se contempla la posibilidad de que pudiera haber unas terceras elecciones el 29 de Marzo, debería ser el fin de esta desgraciada historia que nos tiene sumidos a los españoles en la preocupación, a nuestros bolsillos asustados por lo que pudiera venir y a los que odian a España, frotándose las manos para exprimir una vaca que con la crisis, puede dejar de dar leche por enfermedad crónica.

Pero, ¿aprenderemos a votar bien de una puñetera vez? Démonos esa esperanza para marzo o atémonos los machos que vienen curvas sin visibilidad.