España

Estamos a punto de cerrar una campaña electoral decisiva para el futuro de España, por la trascendencia que tiene quien va a ser el inquilino de la Moncloa y regidor de los destinos de nuestro país, en unos momentos en los que nos enfrentamos a unos desafíos que pueden afectar y dañar a nuestra sociedad.

Por un lado, está la crisis económica con un panorama muy claro de recesión y de la necesidad de reformas que ayuden a las empresas, autónomos, ciudadanos y al mundo de nuestros pueblos a salir airosos de la misma, con medidas de choque y de propiciar estabilidad y prosperidad para todos.

También nos enfrentamos al desafío impuesto por un sector supremacista de la sociedad catalana, que secuestrando la voluntad de una comunidad autónoma, buscan quebrar la ley, la Constitución y la democracia por mantener sus “privilegios de casta”, no dudando utilizar para ello, comportamientos violentos y métodos pseudo terroristas callejeros, para anteponer sus voluntades a los de una a Cataluña que desea tener una convivencia en paz, libertad , para seguir agrandando esa senda de prosperidad y fortaleza de la Cataluña de siempre.

En el marco de la política, hay pocas alternativas a escoger para decidir a quien dar el testigo de tener el privilegio de gobernar España, pero debe unirnos el objetivo de un país en positivo, una nación fuerte y de una sociedad respaldada desde las instituciones para desarrollarse hacia un futuro que buscan las familias, se merecen los españoles y que somos capaces de modelar con el esfuerzo de todos, con la permisividad de un gobierno que nos aliente para ser quienes nos merecemos ser, como parte de una sociedad avanzada, encardinada en el siglo XXI y alejada de las rémoras de un pasado que solo es pasado.

No hay más que dos alternativas para decidir este destino de quien debe ser el regidor de España desde el gobierno, la primera, la de una persona que entró a gobernar a través de una moción de censura, unido a independentistas, Nacionalistas Vascos, bildutarras y podemitas, originando un bloqueo socio político, que se ha convertido en un “bucle maldito” e interesado, con el único fin de mantenerse en el poder, sin otra ambición que el poder y no contando en priorizar los intereses de España.

La Segunda de las opciones, la lidera la mayor fuerza política del centro derecha, encabezada por Pablo Casado, que sin despreciar a otras de ese bloque político, las une en proyectos, en gobiernos, al igual que pretende unir a los españoles en la mejora, fortaleza y prosperidad, de ese proyecto común que es España.

Cuando nos presenta su lema, “por todo lo que nos une”, nos hace ver que busca el esfuerzo conjunto para sacar un proyecto que nos compete a todos, un objetivo que debemos buscar todos y con una ilusión que debemos tener todos, porque si bien todos debemos trabajar para conseguirlo, unidos recibiremos los frutos de ese esfuerzo conjunto de una sociedad, de una economía, que se lo merece y que debemos disfrutar porque nadie debe obstaculizar esa prosperidad que precisamos.

Además Pablo Casado es ese prototipo de una generación que desde la humildad, debe empezar a coger las riendas de una nación para llevarla a metas importantes, tal y como nos decía, cuando apenas hace año y medio le fue otorgada por sus compañeros de partido, las riendas de un partido que busca lo nuevo desde la mejora de lo anterior, que está integrado por personas acostumbradas a gobernar para los ciudadanos con experiencia en gestión y con buenos resultados a pesar de las dificultades que pueden surgir.

Su carácter es de humildad, de diálogo desde las convicciones, de cercanía a las personas y a las situaciones y su voluntad es de hierro, tanto en lo personal como en la consecución de objetivos, sin desdeñar el hecho de ser uno de los mejores parlamentarios que ha dado la política española en el último decenio.

Por esta razón debemos pensar bien nuestro voto, con el objetivo de que solo unidos seremos capaces de afrontar las dificultades, unidos superaremos esos desafíos que nos quieren romper, desoyendo   a la ley y a la realidad social y solo unidos, nos merecemos ser protagonistas del futuro de esta nuestra casa, las más importante y la que compartimos para lo bueno y lo malo y que se llama España.

Por eso, por lo que nos une en cada uno de esos rincones de nuestra piel de toro, desde Galicia a Cataluña, desde el P. Vasco a Andalucía, Desde Canarias a Valencia, desde Baleares a las Castillas  y desde Extremadura hasta Murcia, junto con Cantabria, Navarra y La Rioja y las alejadas pero cercanas Ceuta y Melilla, junto con Asturias, hagamos a Pablo Casado presidente. Yo así lo haré porque le creo, me ilusiona y me motiva su capacidad y proyecto

1 Comentario

  1. Felicidades por su artículo Sr. Narbaiza.
    El otro día en el debate a cinco, el Sr. Rivera acusaba a Pablo Casado de que su partido era el de la corrupción, inacción y algún piropo más, pero la contestación de Casado le dejó en evidencia al contestarle que él llevaba un año al frente del partido y nadie podía acusarle de los hechos anteriores. Pura realidad………..
    Ha llegado el momento por la situación de la España actual y…de la venidera, de votar con la cabeza, no con el corazón, como se lo pide a muchísima gente el discurso de Vox, que para mí es atractivo por la situación a la que se ha llegado.
    El problema es echar de Moncloa a Sánchez, persona sin escrúpulos y sin idea de nación y mi consejo siempre es el mismo a amigos y familiares: Tened en cuenta que al día siguiente el que va a visitar a Su Majestad, para el encargo de formar gobierno es el que consiga un voto más que el segundo. Vox no va a ser, aunque la subida sea espectacular, por tanto sólo hay uno que lo puede evitar que es el PP.
    Dicho queda para la reflexión de todos.Ya habrá tiempo para acuerdos y condiciones.

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