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Como consecuencia de los actos de corrupción de miembros de la Junta de Andalucía que perteneciendo al PSOE de Andalucía han sido enjuiciados y en algunos casos por la justicia, los grupos políticos del Parlamento de Andalucía, decidieron crear una comisión de investigación de los fondos de formación de empleo y determinar si las “golfadas” cometidas por los dirigentes socialistas de alto rango y medio, son ciertas, para determinar las posibles responsabilidades políticas existentes.

Dentro de este calendario de la comisión, ayer deberían de haber comparecido desde las 8’30 de la mañana los expresidentes Chaves y Griñán, mientras que, por la tarde, estaba previsto que la ministra de hacienda, ex consejera de la Junta Mª Jesús Montero, así como Susana Díaz pasaran por la comisión.

Esto no ha sucedido, porque recurriendo a argucias, no se han considerado convocados y han hecho lo posible por entorpecer el calendario de la comisión, con argumentos como que el despacho del parlamento no es su domicilio, en el caso de Susana Díaz o que un supuesto informe del Consejo de Estado, le exonera a la ministra de hacienda de comparecer ante la comisión.

También el PSOE de Andalucía, ha presentado sus obstáculos, acusando a la comisión de que es “un acto electoralista” no aceptando que las mayorías son otras a las que estaba acostumbrado, durante sus 36 años de hegemonía en el poder ejecutivo y legislativo andaluz.

El primero de los comparecientes, Manuel Chaves, se presentó ante la comisión para que una vez empezada, argumentar que “como se sentía manipulado como ciudadano, con todo el respeto, se acogía a su derecho a no contestar a los grupos participantes”, marchándose de la sala, dejando al presidente de la comisión con la palabra en la boca.

Una vez más, el PSOE de Andalucía queda en evidencia, no colaborando con el hecho democrático de un parlamento autonómico que no tiene por qué ver afectados sus trabajos con el calendario electoral nacional, es despreciado de manera vergonzosa, por quienes, habiendo sido representantes del estado en la comunidad autónoma, por decencia política, deberían de haber colaborado con una comisión perteneciente a un parlamento elegido por todos los andaluces.

Este desprecio, se produce hacia el parlamento y hacia los andaluces, con una actitud altanera, pero deja claro que el PSOE, no solo no quiere aclarar las “golfadas” de alguno de sus miembros en el gobierno y dirección de la Junta, sino con su comportamiento hace ver a la sociedad que solo pretende esconder la realidad, dificultar su clarificación y quizás no avergonzarse de su consentimiento o presunta complicidad desde el conocimiento de lo sucedido durante sus años de gobierno.

Una sociedad como la andaluza, afectada en su desarrollo y prosperidad como es el hecho de la utilización de fondos de formación y empleo para “golfadas”, debe tomar nota por el hecho de que un partido socialista y sus cabezas visibles en el gobierno, se niegan a colaborar con los representantes de todos los andaluces a la hora de sacar a la luz todo lo ocurrido en la Junta de Andalucía.

Los socialistas andaluces pueden alegar lo que les dé la  gana respecto a la coincidencia con las elecciones o si esta comisión, representada por todos los partidos del arco, van a la “caza del socialismo de tortilla, puterío y juerga” pero no pueden obviar la legitimidad de las urnas ni los trabajos de un parlamento en el que ellos mismos están  y que no puede estar pendiente de los intereses socialistas, porque ni ellos son Andalucía y su legitimidad queda y estará en evidencia, porque sus ex presidentes han sido juzgados y están a la espera de una condena cuya sentencia, ciertamente debería de haberse conocido, por muy complicado que sea la redacción de unos mil folios, que se presume que puede tener.

Afortunadamente, las cosas están cambiando en Andalucía, no solo desde el gobierno, por mucho que a uno de sus apoyos le quieran tildar de “ultraderecha”, sino en la propia sociedad, que ve como quien ha gobernado durante 36 años, sigue despreciando a Andalucía y a los andaluces, para que no se conozcan sus “golfadas”, cuando la decencia nos dice que lo que deberían hacer es pedir perdón, ayudar a clarificar las cosas y sobre todo, irse a su casa, quienes han mandado tanto en el partido como en la Junta, porque sus actitudes, les descalifican para la política.

Esa comisión debe tomar las medidas que establece la ley en estos casos o debilitarán no solo la democracia en Andalucía, sino cualquier atisbo de cambio en el gobierno y en la política, que se merece mucho más de lo que los socialistas están dispuestos a contribuir en beneficio de todos los andaluces.

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