Están saliendo últimamente unas sentencias judiciales de lo más increíbles, vergonzosas y peligrosas. Eso es lo que ha sucedido en el juicio celebrado contra el maestro valenciano Vicente Belenguer, quien, además de alegrarse de la muerte del torero, deseó la muerte de su familia, le insultó y dijo “desear bailar sobre su tumba y mearse en sus flores”, finalizando su mensaje con un “cabrón” dedicado al torero fallecido.

Pues bien, este elemento, este sinvergüenza ha sido declarado inocente puesto que el juez considera que el delito de odio no incluye al mundo de la tauromaquia. Según esta sentencia, el delito de odio en el Código Penal protege a grupos vulnerables o de riesgo que pudieran sufrir discriminación por “motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”.

Es decir, abren la veda a que cualquiera pueda ser insultado cuando alguien desee y que el afectado acabe tomándose la justicia por su mano.

Por otro lado, se lamenta en la sentencia que no se haya probado verazmente que Belenguer sea el autor material del ofensivo comentario al no haberse practicado las diligencias necesarias.

Y añade que: “El legislador ha querido proteger a determinados colectivos vulnerables de este discurso del odio, que indefectiblemente se halla presente en este caso. Entre ellos no se encuentra el mundo de la tauromaquia; por eso, técnicamente se absuelve no porque se entienda que las víctimas no hayan sufrido un voraz episodio de odio”.

El juez establece que los comentarios “denigrantes” reflejados en la web de la red social son “infamantes y no pueden acogerse bajo ninguna razón en el título de la libertad de expresión, sino que son la manifestación de una conducta repulsiva, que busca y consigue incrementar el dolor de unas personas que se hallan completamente hundidas y destrozadas por la reciente perdida de la vida de un ser muy querido”.

El indeseable y miserable maestro

“Una absolución por el delito concreto invocado por las acusaciones no debe ser entendida, en modo alguno, como una justificación parcial de tan nefasta conducta”, aclara.

“No cabe confundir libertad de expresión con libertinaje de expresión, toda libertad democrática es una libertad responsable donde quien la ejerce es a la vez consciente de que debe obrar con respeto al contrario con el que se discrepa”, recalca el juez en la resolución.

Por tal motivo, deja la puerta abierta para que la viuda y los padres del fallecido, que ejercían la acusación particular, puedan reclamar por otra vía. Un recurso que ya ha anunciado Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio, a través de las redes sociales.

“El hecho de que por este juzgador no se otorgue a la familia una respuesta penal en el sentido interesado no significa de modo alguno que no se ha producido un perjuicio gravísimo, y que el ordenamiento de algún otro modo, no por el precepto legal invocado, debe reparar la situación de regodearse en el dolor ajeno que ha tenido que lamentablemente sufrir la familia de Don Víctor”.

Lamentable e indignante. Ojalá con el anunciado recurso recaiga sobre este indeseable todo el peso de la ley y todo el castigo que merece.