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Aunque Pedro Sánchez vive instalado en un descaro absoluto y le da igual lo que pase a su alrededor, es bueno que nosotros, como ciudadanos a los que debería servir, nos ocupemos de no pasarle ni una para que su desvergüenza no quede nunca impune.

Desde que se hizo con las riendas del PSOE, este endiosado presidente nos ha querido ir dando lecciones a todos e intentado demostrar que el PSOE no es un partido corrupto  siempre que lo comparaba con el PP.

Pero la realidad es otra bien distinta. En el PP ha habido corrupción, sí, pero en el PSOE todavía la ha habido mucho más. Y aunque eso no sea ningún consuelo, nosotros detestamos la corrupción venga de quien venga, al César lo que es del César, tampoco han pasado tantos años desde que gobernó Felipe González como para que nos hayamos olvidado de FILESA, del Banco de España, de los papeles del BOE, de Vera, de Barrionuevo, de Roldán…

Pero tanto ellos, el PSOE, como él, Pedro Sánchez, nos toman a todos los ciudadanos por imbéciles actuando como les da la gana, cuando les da la gana y en lo que les da la gana.

Desde que se conoció la sentencia de los ERE, Pedro Sánchez, “el Rey Sol”, se ha callado como una puerta y no ha dicho absolutamente nada sobre el asunto. No tiene nada que decir ante un caso tan grave y eso representa una falta de respeto, lo haga por cobardía o lo haga porque le damos absolutamente igual.

Pero el hecho es que ahora nosotros tenemos todo el derecho a atacarle, a meternos con él y a recuperar sus propias palabras, no de otros, las suyas propias. Si hace unos años, con los asuntos de corrupción del PP decía que Mariano Rajoy callaba y que quien callaba otorgaba, nosotros tenemos derecho a decirle lo mismo porque era verdad entonces y era verdad ahora. Este tipo es incapaz hasta de aplicarse sus propias lecciones.