Resulta más que llamativa y vergonzosa la sentencia condenatoria de Rodrigo Lanza por asesinar a Víctor Laínez. Que la vida de una persona solo le cueste 5 años a su asesino y que este pueda salir de la cárcel en tan solo unos meses es una hecho por el que se le debería caer la cara de vergüenza tanto a los miembros del poder legislativo, como a los miembros de poder judicial.

Pero en la España actual no pasan estas cosas. Aquí, por desgracia, la vida de una persona es valorada en función a sus ideas y en función a su forma de pensar. Tras la sentencia no ha habido revueltas, no ha habido manifestaciones, tampoco programas monotemáticos en televisión y ni siquiera ha habido movimientos a través de las redes sociales que supusieran presión alguna para los jueces.

Y lo peor es que consideran que Lanza no tenía intención de matar aunque la realidad sea completamente distinta porque al final ha matado. Ahora resulta que se valora más la intención de delincuente que las consecuencias de sus actos, algo que no pasa con delitos económicos y mucho menos si la afectada y denunciante es la Agencia Tributaria o la Seguridad Social.

Víctor Laínez primer aniversario asesinato
Víctor Láinez

Y ante esta sentencia tan vergonzosa solo cabría preguntarse, ¿cuál habría sido la condena si la víctima hubiera sido un homosexual, una mujer o un mal llamado antifascista? ¿Cuál habría sido la condena si el asesino hubiera sido Víctor Laínez y la víctima hubiera sido Rodrigo Lanza? Es más que probable, es más que seguro que la condena hubiera sido completamente distinta porque, para empezar, los jueces habrían sufrido una presión social que no han sufrido en este caso.

Y es más que evidente, lo hemos comprobado en multitud de ocasiones, que las decisiones de los jueces se ven muy alteradas cuando existe una gran presión social con el asunto que van a juzgar. En este caso no la ha habido o, de haberla habido, no ha sido lo suficientemente fuerte como para alterar ninguna decisión.

Sea como fuere nos hemos encontrado con una sentencia muy grave y muy peligroso. Con una decisión que abre la veda para que pueda pasar de todo. Si un delito como el cometido por Lanza no recibe un castigo justo provoca que muchos piensen que “todo el monte es orégano” pero parece que al poder político y judicial todo esto les da igual. Tanto que el autor reciba un castigo justo como que la memoria de la víctima sea tratada, al menos, con un mínimo de respeto. Ni lo uno ni lo otro.

1 Comentario

  1. Todos estos degerados (la mayor parte extranjeros como la muestra que odian a España) tienen mucha suerte: no han asesinado a ningún familiar mío. Porque yo estaría encantado con que estuviera libre. Para poder hacer los deberes.

Comments are closed.