sueños

Anoche, cuando estaba echando mi bureo de algunas tardes por la margen derecha del río Guadalquivir a su paso por mi Córdoba querida, me encontré con un amigo, el cual es un chiquichanga y a la altura de mi casoplón, se despidió de mí, diciéndome: Ten mañana conocencia para cuando vayas a votar, me lo dijo con palabras de un ciezomanío, cosa que siempre lo es y con tono de un chiribaila se me acercó y me dijo al  oído: Voy a clicar un rato para que se me quite este fario que tengo en mi cabeza y cuando se marchaba, volvió a decirme: mira aquella mujer, es un machopingo y  su hijo es un pelagatos, un borde  de muy señor mío. Subí a casa, mi señora me tenía preparado un brunch de muy acertado paladar, me tomé un galipuche y a la cama. Me acosté haciendo un cubicaje pensando en el día de la mañana siguiente, es decir, del día de las elecciones.

Una vez en la cama, mi cabeza empezó a divagar sobre el annus horribilis, creo yo, o que ya estaba soñando. Cogí mi audiolibro y leía los zascas que alguno políticos empezaban a remear unos con otros. El chusmear y la posverdad de estos políticos, contando verdades a medias y mentiras donde algunos de estos estaban atorrijaos como aquel que dijo que llevaba muchos viajes y coloquios y que estaba aturrullao y que en un avenate metió la bacalá como si fuese un borrego o un carajote y que no se esfolingue  y dé más mascá al aire. No sé si fueron sueños premonitorios, pero me acuerdo de ver rostros de muchas y muchos pamplinas y revenios. Y, no digamos de los agoniosos y apostargaos donde con mucha facilidad se antagonizan unos con otros.

Cuando me estaba despertando mi cabeza empezó a trapichear a lo tontolohigo como si estuviese traspuesto y fuese de una trompa del día anterior. Mi cabeza era una tunda de acontecimientos. Empecé a ver zarrapastrosos de toda índole y categorías, unos vivalavirgen con un empaque donde algunas de aquellas personas que veía en sueños llevaban zurrones del mismo color de sus camisas los pejigueras y cagalástimas de siempre.

No comprendo como tuve estos sueños, dando mascá al aire sin encontrar rostros, aunque con deshonribles sueños. Me emperifollé como si fuese a un funeral, trajeao y con corbata a juego con la camisa. Zapatos relucientes y con mis votos en la mano derecha, ya que mi mano izquierda la tengo con un dejince de una mala postura en unos ejercicios de asana.    Toda esta ceremonia después de haber desayunado enenantes. Y como dos tortolitos nos fuimos a votar.  A cumplir como buenos españoles para salvar esta España que está dolida con heridas en todo su cuerpo por unos cuartapoya y muchos tontoscipotes. ¡Que Dios reparta suerte!

Nota / por el día que era y algunas palabras, las últimas que han entrado en el Diccionario de la RAE, he querido darle un homenaje a sus académicos y a la propia academia de la la lengua. Como así mismo al léxico propio que aún tenemos en esta tierra Andaluza. Señalo que en los años 1.900 y 1936 perdió Andalucía una gran oportunidad de elevar el habla regional a la categoría de lengua escrita literaria, como lo son otras hablas peninsulares. En Valencia don Teodoro Llorente y sus seguidores hacen florecer el habla valenciana, a la cual prestan valiosísimo soporte las innumerables publicaciones falleras, etc. etc. En Extremadura don Luis Chamizo dándole habla a su libro poético “El miajón de los castúos” y el también poeta José María Gabriel y Galán en tierras salmantinas, entre otros honorables personajes.