mental

La columna que Alfonso Ussía ha publicado hoy en el diario La Razón no tiene desperdicio. Bajo el título ‘Vago y débil mental’ Ussía le da a Pablo Iglesias el repaso de su vida, consecuencia de sus críticas a Amancio Ortega.

Alfonso Ussía, en la columna que puedes leer en este enlace, empieza diciendo: «España no es una república bananera que dependa de que un señorito venga dando cosas». Eso lo ha dicho un imbécil. Imbécil, que en España se considera insultante, es un calificativo estrictamente juicioso. Es el necesitado de apoyos y ayudas para mantenerse. De ahí se pasó al débil mental. Proviene del latín, «imbécillis », «inbacillum», diminutivo de «inbáculum» que significa bastón, apoyo, sostenimiento. Una mente imbécil no es otra cosa que una mente débil, y la debilidad no es agravio ni desprecio. A lo más, una opinión subjetiva, como tiene que ser toda opinión nacida de la subjetividad y no de la objetividad. Quien se expresa con objetividad tiene las mismas posibilidades de acertar que un cenicero o un jarrón de flores, con flores o sin ellas. El sujeto piensa y opina, y el objeto está ahí, en la nada de la reflexión».

Y prosigue añadiendo que: «El bastón del imbécil puede disfrazarse de dólares provenientes de Venezuela, de Irán o de la máquina destructora de Soros. Sin ese bastón, Iglesias no sería nadie, o quizá, por ser alguien, lo más cercano a la inexistencia pública. El «señorito que viene dando cosas» es Amancio Ortega, un humilde gallego de aldea que ganó sus primeras pesetas conduciendo una camioneta de reparto, y hoy figura como una de las cinco mayores fortunas del mundo. Ha creado 170.000 puestos de trabajo, aporta el 2,6% del PIB de España y el pasado año ingresó en el Tesoro 1.630 millones de euros en impuestos».

Y se hace una interesante pregunta sobre Pablo Iglesias: «Un tipo rico que se viste de pobre para escenificar su falsa humildad es un mentiroso. Yo le pediría a Amancio Ortega que ampliara su magnánimo sentido de la generosidad con un lote de prendas de vestir de «Zara» que ayudaran a distinguir la diferencia que se establece entre el desparpajo meditado del que se viste de «progre» y la suciedad y el desaliño. ¿Qué aporta Iglesias a España? No tengo respuesta».

Finalizando Ussía este interesante artículo diciendo: «Débil mental, débil social y débil político. «In báculo». Imbécil. La etimología de las voces demuestra que la calificación nada tiene que ver con lo que se considera un insulto. Al contrario, llamar «señorito» a un obrero que a fuerza de trabajo se ha hecho millonario, sí es insultar, despreciar, humillar, odiar y vomitar su deseo de venganza. Venganza por haber trabajado, que manda dídimos».

Un artículo de Alfonso Ussía que suscribimos, pues hay que ser muy mala persona para criticar a Amancio Ortega por el mero hecho de querer ayudar y aportar a la sociedad parte de su patrimonio, además de pagar los impuestos que legalmente debe.