Menuda pinta

Adriana Lastra es uno de esos raros ejemplares de la fauna política española, que tanto abundan en los últimos tiempos y que no nos explicamos cómo habrá conseguido llegar donde ha llegado.

Sin una sola virtud apreciable a simple vista que justifique su trayectoria profesional, en el debate del día de ayer se ocupó en demostrarnos que el PSOE no le daba al debate de TVE ninguna importancia. Porque de lo contrario, no se entiende que enviaran a esta mujer al mismo porque más que su representante parecía su contrincante electoral.

Procuraba no salirse del guión marcado desde el partido, ese que solo tiene una línea y que dice “derecha mala”, pero ni aún así consiguió hacerlo bien. Demostró, una vez más, su nula preparación y una incapacidad dialéctica e intelectual más que manifiesta, siendo más evidentes sus limitaciones para desarrollar actividad profesional alguna que sus supuestas capacidades, que de tener alguna, la disimula muy bien.

Pero, por si esto fuera poco, todavía hay algo más: su atuendo horrendo. ¿Por qué la dejan vestirse sola para representar a su partido en un debate? O si no ha sido así, ¿qué clase de asesor de imagen tiene para dejar que Lastra se vistiera de esa forma? Y es que, tras ver sus “pintas”, uno llega a creer que para ella tenía más importancia su cita en un “after” posterior al debate que el propio debate en sí.

Querida mía, no se puede usted presentar con esas pintas en ningún sitio, ¿no se da cuenta? Y mucho menos si ese sitio es un debate político precio a unas elecciones generales. A no ser que claro, ya esté todo el “pescado vendido” y acudan a este tipo de citas a hacer un papel. Pero ni aún así…