La ministra de Justicia

Desde que Pedro Sánchez se hiciera con el gobierno de España la censura y la persecuión a la libertad de expresión y de opinión se ha convertido en una fea costumbre que corre el peligro de normalizarse.

No voy a descubrir nada nuevo a mucha gente que la está sufriendo sobre todo en época electoral, como está sucediendo en estos mismos momentos. Se persiguen cuentas patriotas, españolas por supuesto, en redes sociales, se silencian críticas al gobierno también en redes sociales e incluso se marca y se pone en la diana a cualquiera que ose salirse del pensamiento único que Stalin-Castejón pretende imponer.

Se está llegando a un extremo en el que incluso la ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha anunciado su intención de modificar el Código Penal para que lo que ella llama “apología del franquismo” se convierta en un delito. Es decir, llegaríamos al extremo en el que a cualquiera que se le ocurra salir con la bandera del Águila de San Juan, que no es ni “preconstitucional” ni ilegal, se le podría acusar de cualquier cosa.

Pero mientras tanto nos encontramos con que el propio partido socialista se alía con partidos que hacen apología del terrorismo, del comunismo y del golpismo. Y también nos encontramos con que los separatistas campan a sus anchas por Cataluña destrozándolo todo delante de las mismas narices de la Policía sin que estos puedan hacer nada porque el gobierno de Stalin-Castejón se lo prohíbe.

Y a todo esto, el ínclito Sánchez parte con ventaja en las encuestas para las próximas elecciones, es decir, en España hay mucha gente a la que “le va la marcha” y le gusta sufrir. No hay que ser ningún adivino para saber lo que sucederá con Sánchez en la Moncloa durante cuatro años más, lo va a destrozar todo y entonces el culpable no será él, serán los que le hayan votado. La pena es que no sean los que les voten los únicos en sufrir las consecuencias de su gran irresponsabilidad.