Andalucía
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Cuando se han cumplido diez meses desde que Andalucía ha tomado un nuevo rumbo gracias a una mayoría parlamentaria en la que un “gobierno del cambio” quiere dar una transformación total de la región después de 36 años de gobierno socialista, resulta que la mayoría de las acciones de este gobierno, pasan desapercibidas, a veces como consecuencia de acontecimientos en otras regiones y otras, por la falta de atención informativa que viene sufriendo el gobierno que preside a Juan Manuel Moreno Bonilla.

Como ejemplo de lo que digo, basta con ver el protagonismo dado a Andalucía en una semana en la que se conoció la presentación ante la fiscalía de una denuncia del PP, en la que se denunciaba la compra de votos desde el PSOE en Huevar del Aljarafe, mediante la creación de bolsas de empleo a discreción de los votos que se precisaban para obtener la mayoría absoluta en el municipio. Por lo que hemos podido saber, en los próximos días, esta denuncia se va a extender a otros municipios y no solo a la provincia de Sevilla, porque se han encontrado más pruebas que podrían ser constitutivas de delito.

El segundo de los hechos que ha pasado casi desapercibido, es el anuncio desde el gobierno de la Junta de que se han inflado en un 10% los datos de vacunación que se han comunicado desde la comunidad autónoma a instancias superiores, demostrando esta circunstancia en la sesión plenaria del pasado jueves, cuando el presidente Moreno Bonilla, sacó un email de un funcionario, en el que esta situación se confirmaba. Este hecho, es de suma gravedad, puesto que esos datos estadísticos inflados con conocimiento de los responsables del anterior gobierno socialista, podrían evidenciar la posibilidad de que se hubiera podido producir algún tipo de malversación de fondos, puesto que este engorde de las cuantías de vacunación, tienen cuantías económicas, que por el momento, se desconocen.

El tercero de los hechos sucedidos esta semana y que casi ha quedado silenciado, es el acuerdo llegado por los partidos que apoyan al gobierno andaluz, para la elaboración y aprobación de presupuestos generales de la comunidad autónoma.

Estos presupuestos y las enmiendas a la totalidad presentadas en el pleno del parlamento celebrado el pasado jueves, que ascienden a 38.540 m de €, contienen rebajas fiscales, la eliminación del impuesto de sucesiones y otras medidas destinadas al cambio de rumbo elegido y exigido por los andaluces, aunque para la oposición, lo único importante que tiene este documento de gestión económica presentado por el Consejero de Hacienda Juan Bravo Baena, es que “son los acordados con la ultraderecha”, sin tener en cuenta la importancia que suponen para la prosperidad de todos los andaluces.

Estas circunstancias, hacen pensar que, desde plataformas informativas nacionales, se silencia lo que ocurre en Andalucía, porque lo que ocurre, o no interesa, o no se quiere contar la acción de un gobierno distinto al que había convertido a la región en un gran cortijo, a la gestión de gobierno en un desastre intencionado o por incapacidad y a los andaluces en víctimas de una falta de prosperidad que les ha dejado en franca desigualdad respecto al resto de los españoles.

Es hora ya que, desde los canales mediáticos nacionales, se respete a la región, se informe adecuadamente respecto a lo que en ella sucede y se informe para bien o para mal, de las acciones de un gobierno democrático que pretende cambiar la desidia, el infradesarrollo y la desvergüenza que se viene demostrando respecto a la manera de ejercer el gobierno de las etapas anteriores.

Precisamente, en estos últimos días en una conversación que mantuve con un dirigente político, posterior a la entrevista que le realicé para que nos cuente la realidad y la ilusión que se detecta en la provincia de Almería, se quejaba de que resulta casi imposible ver noticias de esta provincia en positivo, a pesar de ser la “huerta de Europa”, una potencia turística nacional y ser una de las provincias de Andalucía con mayor proyección de desarrollo y prosperidad, de cara al futuro.

La realidad nos dice que en Andalucía se está notando un cambio de modos y maneras en la gestión de gobierno, una ilusión que se traduce en una inmensa necesidad de abandonar esos últimos lugares estadísticos en donde ha estado anclada durante décadas y sobre todo,  unas ganas de hacer que esa imagen de derrota y designación que se ha vivido durante décadas, cambie hacia la imagen de una comunidad autónoma atractiva para invertir, capaz de desarrollarse por la capacidad de sus habitantes y sobre todo con todas sus necesidades cubiertas tal y como merecen.

Para muchos que no somos andaluces y que vivimos en la región, se abre un nuevo tiempo de implicación e identificación con esta tierra, con sus habitantes y con la posibilidad de arrimar el hombro, sin miedos a fracasos o a tener que dar explicaciones del porqué de esa resignación que se vivía y de esa corrupción que se palpaba y que va saliendo poco a poco de manera escandalosa.

¿Habrá que seguir quejándose porque de manera injusta, torticera y discriminatoria se silencian las acciones del “gobierno del cambio” andaluz porque no sea de izquierdas ni socialista o seguiremos quejándonos en privado y callados en público?