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Un grandísimo caradura este cobarde

Lo de Puigdemont es digno de estudio psiquiátrico, pero lo de los que le siguen aclamando como borregos y llamándole presidente y esas cosas es como para que les encierren. Resulta que “el pollo” salió huyendo de España como alma que lleva el diablo y como un grandísimo cobarde, pero para una buena parte del separatismo no pasa nada. Pare ellos sigue siendo el “líder” que les va a llevar a su ansiada “la república no existe, idiota”.

Y ahora que por fin se ha dictado sentencia por el golpe de estado de 1 de octubre, interviene de nuevo desde su palacio de Waterloo en lo que es una nueva tomadura de pelo a todo el mundo. A los suyos, a los que no lo son, a la justicia, a las autoridades españolas y hasta al perro de mi vecina la de enfrente.

Llega este grandísimo caradura, este grandísimo cobarde, este fugado de la justicia y nos suelta desde Waterloo lo siguiente: “100 años de prisión en total. Una barbaridad. Ahora más que nunca, toca estar a su lado y al de sus familias. Toca reaccionar, como nunca. Por el futuro de nuestros hijos e hijas. Para la democracia. Para Europa. Por Cataunya“.

Y oye, se queda tan ancho. Es un cobarde, un traidor a su causa, aunque nosotros estemos en contra del separatismo, y el tipo ni se inmuta. Sigue escribiendo desde su guarida de Bélgica como si fuera Chuck Norris o Schwarzenegger esperando el ataque de los malos armado hasta los dientes y mucha gente le sigue jaleando.

Y probablemente lo esté escribiendo sentado en la taza del cuarto del baño por la colitis crónica que padece desde hace dos años. Esa colitis que tienen los cobardes que no dan la cara y no se enfrentan a las consecuencias de sus actos. Y muchos le aplauden. Si es que…