Lo de Ada Colau es de psiquiatra

Ada Colau, que va por la vida de demócrata y se le llena la boca de palabras huecas, no es más que una comunista clásica quien, al más puro estilo estalinista, impide todo lo posible que otras opciones políticas se expresen libremente en lo que ella considera su ciudad. Pero no su ciudad por ser de allí o por ser su alcaldesa, su ciudad como propiedad. Se cree la dueña de la ciudad de la que es alcaldesa y la gobierna aplicando una dictadura comunista hasta donde le permiten sus funciones.

Y en un nuevo ejercicio de comunismo estalinista puro y duro, ha impedido que Vox pudiera abrir su campaña electoral en Barcelona. Ya lo intentó en las pasadas elecciones generales de abril poniendo en peligro a todos los asistentes a aquel mitin que tuvieron que ser protegidos por la Policía ante los ataques del separatismo y del extremismo catalán más violento.

En esta ocasión ha cerrado la ciudad que, repetimos, considera suya, a cualquier acto en el que Vox pueda participar. La alternativa elegida por Vox para iniciar su campaña ha sido la ciudad de Hospitalet de Llobregat debido a esa pasión de la alcaldesa por censurar todo con lo que ella no esté de acuerdo.

Ella puede pensar y opinar lo que quiera, puede tener la ideología que quiera pero hacer lo que hace no demuestra más que un sectarismo enfermizo porque el mismo derecho que tiene ella a elegir sus opciones políticas, lo tienen el resto de barceloneses que quieran asistir a un acto de Vox.

Como ella ya no tiene solución, los que deberían hacérselo mirar son los partidos que la mantienen al frente del Ayuntamiento, si no fueran exactamente como ella. Esta es la triste realidad de la Cataluña de hoy en día, los que van de demócratas criticando el fascismo son los más fascistas e impiden que el resto desarrolle su vida con normalidad. Y quien dice fascistas dice comunistas porque es exactamente lo mismo, o aún peor.