muleta
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Nos llega una anécdota protagonizada por el gran Curro Cúchares un 17 de junio de 1852 en una corrida celebrada en Madrid y que hemos titulado la muleta improvisada de Cúchares. Se lidiaron en ese festejo cuatro toros de Muñoz y otros cuatro de Balmaseda, siendo los seis primeros para Cúchares y El Cano y los dos últimos para José Muñóz Bustamante “Pucheta”.

Pero antes de entrar en esta anécdota queremos hacer referencia a “Pucheta”, un torero revolucionario y agitador político del ala izquierda, uno de los líderes de la Revolución de julio de 1854 y que falleció meses después como sublevado.

Pero volvamos al mundo de los toros. Se cuenta que en ese festejo del 17 de junio de 1852, el animal que cerró plaza, de nombre Castañero, después de ser picado por Azaña, Puerto y Trigo y banderillado por Juan Rico y Mateo López, pasó receloso al último tercio, durante el cual hizo que “Pucheta” se zampara cuatro veces en el callejón con los trastos en la mano.

Viendo Cúchares tal apur, cogió una banderilla, colgó de ella su capote y con esa muleta improvisada dominó a Castañero y lo puso en condiciones para que “Pucheta” entrara a matar, dejando este una estocada en la res.

El hecho de improvisar una muleta en la referida forma y pasar con ella al toro, cosa solo encomendada al matador que tiene la espada en la mano, constituye un caso especialísmo digno de recordar.