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Nos hemos de remontar a una novillada celebrada en Las Ventas un domingo del mes de junio de 1951, novillada aburrida según cuentan las crónicas, pero en la que destacó un novillo valiente al que el espada no supo sacarle provecho a un novillo bravo.

Nos referimos al animal que se corrió en segundo lugar del festejo y que recibió 4 puyazos. Un novillo al que el peruano José Ugaz no supo verle sus cualidades, recibiendo su faena los tres avisos con la devolución del bicho a los corrales. Así lo contaba la revista El Ruedo:

«Habían sonado clarines y timbales, cubierto ya el tiempo reglamentario, y el fracasado espada se retiró al estribo. Salieron los mansos, trotanto, temerosos unos y otros dando saltos y haciendo sonar alegremente las esquilas. El novillo sangraba con abundancia a consecuencia de los puyazos y de los quince o más pinchaduras con que se pretendió dar con él en tierra. El bravo animal seguía en pie, inexplicablemente, y aun tuvo arranque para encararse con uno de los mansos y luchar con él.

Segundos depués caía el magnífico novillo, para no levantarse más. Fue este el postrer momento de lucha del bravo novillo de Aleas, al que un novillero, en mal momento, no pudo abatir, a pesar de las quince, o más, pinchaduras».