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Recuerdo de niño en el colegio cuando nos dábamos papeles escritos hacía -aún más a las chicas- anunciando lo guapa que era y nos vemos en la puerta del colegio, palabras más o menos diferenciadas, esto era cuando éramos niños. Después nuestros mayores cuando se creaba un trato se daban al final del litigio un apretón de manos y aquél trato estaba hecho In saecula saeculorum.

Esto viene cotejando las palabras de este aún joven desbarbado, “la riverita de turno” como le llama mi buen amigo Escolapio -vaya nombrecito- me refiero al nombre de mi buen amigo. Éramos pocos y parió la abuela. Me ha bastado ojear dos periódicos y ver los enunciados, en uno de ellos dicen: “Rivera propone a Sánchez y a Casado firmar un compromiso para “remar en la misma dirección tras el 10-N”. Y en el  otro “Rivera pide a PP y PSOE un “compromiso escrito” para que “gane quien gane” todos colaboren”.

El erre que erre o el dale que dale de este personaje raya con una terquedad increíble, aunque viendo nuestra clase política, ya nada nos sorprendería de los juegos de palabras a las que me refiero en este caso del “ciudadano” que, aunque hay algunos más, cada día nos dejan escritos este político parecidos a los niños de aquellos años descritos, que no servían para nada, solamente para ese momento de nuestra niñez donde los pensamientos eran como eran, sin compromiso y carentes de realidad.

Con todo cuanto se está observando en el partido anaranjado, que como se está viendo, la naranja se está poniendo amarga con las acometidas informativas en los últimos días y sus prontas comedias a que nos tiene acostumbrados, pero aún hay más sobre las palabras que estos días se han puesto de relieve en los periódicos. En ellos hay una que dice: “compromiso por escrito” a los dos candidatos para respetar que alguien gobierne y la oposición cuente” a partir del 11 de noviembre, “gane quien gane”.

No sé si alguna vez le he dicho a este anaranjado -por su llamado partido naranja- donde el veto lo levantó hace unos días, pero ahora ha llegado recreándose así mismo en los carentes votos que les dan los estudios de mercados. Lo único que le faltado al jefe de filas, el Rivera de turno, es escribir ante notario a Casado y a Sánchez lo siguiente: escribid en un papel que me queréis.