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El complejo de ser “charnego”

Ese es, sobre todo, el gran problema que tienen muchos de los políticos en Cataluña, su gran complejo por ser de origen “charnego”, su gran complejo por el hecho de que sus familias hayan llegado de varios puntos de España para trabajar en Cataluña. Y con estos complejos las consecuencias son las habituales en otras circunstancias: se acaban convirtiendo en más papistas que el Papa. En más separatistas que un catalán de cuna con sus ocho apellidos catalanes.

Y los orígenes de todos ellos son de lo mas variopintos hasta llegar a un extremo, como el caso de Raúl Romeva, un caso extraordinario en el que el propio Romeva es incluso nacido en Madrid. Es decir, todavía más papista si cabe.

Y al final uno se da cuenta de que la opción política, la opción separatista no es más que negocio puro y duro. El separatismo en Cataluña es lo que vende y de lo que se gana dinero, de verdad, como político. El separatismo es el que maneja la Generalidad, la subvención pública, el ‘FLA’ y el tres por ciento.

Parece mentira pero, como en casi todo en la vida, al final este tipo de cosas se resumen en dinero y oportunidades de generar ingresos. Ser separatista es la opción más próxima al presupuesto del estado en Cataluña y a la concesión de obra pública y subvenciones. La ‘pela es la pela”‘ y caraduras como David Fernández, Gabriel Rufián o Anna Gabriel lo han visto claro.

Tan claro lo han visto que incluso intentan de alguna forma incluso catalanizar su propio nombre para que se les note lo menos posible que son ‘charnegos’. Una vergüenza. Si uno se avergüenza de sus orígenes y de su propia familia, muy poco bueno se puede esperar de él. Más bien al contrario, todo horroroso.