ÚNETE A NUESTRA NUEVA PÁGINA DE FACEBOOK. EMPEZAMOS DE CERO

ÚNETE A NUESTRO NUEVO CANAL DE TELEGRAM

ÚNETE A NUESTRA NUEVA COMUNIDAD EN VK

Y la que se nos vino después encima

Es una verdadera pena que la memoria de muchos españoles sea tan endeble y olviden tan rápido una crisis económica como la que nos dejó Zapatero cuando gobernó no hace tanto tiempo. Pero aunque sea una pena, es una realidad absoluta, muchos españoles prefieren arriesgarse a pasar “las de Caín” antes de que alguien pueda llamarles “fachas” aunque el voto en España sea secreto.

Pero pena o no pena, todo parece indicar que a partir del próximo 10 de noviembre España se va a querer mayoritariamente en otro agujero económico votando a Pedro Sánchez si la Divina Providencia no lo remedia. Y buscamos la mediación incluso de la “Divina Providencia” porque hoy España está socialmente peor que en 2008. Y no porque haya más paro, tampoco porque haya más crisis económica, hay muchos más tontos por la calle cuyos votos valen exactamente lo mismo que el voto de la gente con cierta lógica, cierta inteligencia y un poco de memoria.

Y por nuestra parte no va a quedar. Nosotros vamos a hacer todo lo posible para que la gente recuerde, para que la gente no olvide y para intentar, en la medida de nuestras posibilidades, que la gente vote lo menos posible a Pedro Sánchez. Y para eso es importante que la gente recuerde lo que nos trajeron los antecesores de Sánchez y compañía, los Zapatero y los Solbes de turno.

Sí, Solbes. Ese tipo tan aburrido que en 2008 arruinó España por segunda vez. Un auténtico campeón mundial de la ineficacia y del peloteo que, además, años más tarde publicó un libro desentendiéndose de lo que había hecho con Zapatero. Un inútil que vendió más de un 30% de las reservas de oro de España en 2007 diciendo, prácticamente, que el oro ya no era lo que era antes y que después se encontró con que poco tiempo más tarde el oro valía mucho más que cuando lo vendió.

Un mentiroso que en ese debate de 2008, cuando ya estábamos en plena crisis económica, tuvo la indecencia de decir que prefería “hablar de turbulencias que de crisis.

¿Recuerdan? Pues no lo olviden cuando vayan a votar.