La cara como el cemento armado

Mucho habla Pedro Sánchez de bloqueo político cuando hace unos años y con Rajoy como vencedor en unas elecciones generales hizo exactamente lo mismo. Ahora Sánchez, que va de limpio por la vida, le pide el voto a todo el mundo y pide, además, a los que bloqueó en su momento que le apoyen después de las elecciones generales si se convierte en el candidato más votado.

Y esa petición la realiza poniendo voz de curilla como si nunca hubiera roto un plato. Como si él fuera el adalid de los desbloqueos políticos y como si él hubiera sido siempre una persona generosa que hubiera facilitado el desbloqueo político de los demás. Es decir, Sánchez pretende, con su eterna e irrompible caradura, que los demás hagan lo que él mismo, y no otro, se negó a hacer.

Parece que con su infinita vanidad, Sánchez creyera que los demás están obligados a hacer algo solo porque es él, mientras él mismo fue incapaz de tener esa “generosidad” con otros. Hace lo que le da la gana y pretende que los demás hagan también lo que a él le de la gana, la eterna y supuesta superioridad moral en la que cree estar instalada la izquierda española.

Y durante la entrevista que le realizó Carlos Alsina en el día de hoy volvió a lanzar ese discurso y a mostrar esa caradura impresionante que caracteriza a este político desmemoriado y egocéntrico. E hizo la exposición de su tesis sin inmutarse y sin que Carlos Alsina interrumpiera en ningún momento esa exposición hasta que, cuando la finalizó, Alsina le contestó como merece: “Aquí el inventor de los bloqueos políticos es usted”.

Venga Sánchez, vuelve a por otra, campeón.