A propósito de las fosas comunes

Existe un convencimiento, impulsado por la extrema izquierda española y seguido a pies juntillas por alienados y sectarios, de que España es el país con más desaparecidos durante el gobierno de Franco después de Camboya.

Y eso es algo que la mayoría de la gente no se va a molestar ni tan siquiera en contrastar. Los files alienados del podemita y sus aledaños van a dar como cierta una afirmación como esa solo porque lo dice Pablo Iglesias y lo retuitean unos cuantos miles de seguidores a los que le importa bien poco lo que diga su “amado líder’, con tal de que diga algo.

Y debido a este tipo de afirmaciones, Arturo Pérez-Reverte escribe un artículo en su habitual columna de ‘xlsemanal’ titulado “Menos Camboyas, Caperucita” en el que analiza ese tipo de afirmaciones gratuitas y sin contrastar, comparándola con países en los que ha habido un exterminio masivo de la población por parte de su propio gobierno.

Y empieza por aportar datos sobre los exterminios cometidos en Camboya por los jemeres rojos comparándolos con las cifras de las que se hablan en España y de las que no se descuentan las atrocidades cometidas por la propia II República, tan idealizada por muchos estúpidos.

Y recuerda además otros países en los que se han producido unas matanzas que han pasado a la historia y que la izquierda, con Pablo Iglesias a la cabeza, obvia puesto que, como suele suceder habitualmente, él solo analiza quien comete la matanza y a quien se mata. Si los asesinos comulgan con la misma ideología comunista con la que él comulga, simplemente calla y pasa página.

Es muy recomendable leer este artículo de Peérez-Reverte, no por representar un auténtico vapuleo a un caradura que va de listo como Pablo Iglesias, sino por un hecho tan simple y tan necesario como el de estar bien informado y saber de lo que se habla y de lo que se opina sin hacer demasiado el ridículo. Por otro lado habría una tercera opción para todos esos ignorantes, esa opción sería la de callar. Pero tampoco le vamos a pedir peras al olmo.

Enlace directo al artículo de Arturo Pérez-Reverte