Pérez-Reverte pateando huevos juez
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No dan más de sí

Lo del separatismo militante se ha convertido no en una ideología o una forma de sentir una nacionalidad determinada, parece haberse convertido en una especie de enfermedad mental en la que, cuanto más enfermo estás, más militante y radicalizado te vuelves. O eso, e es que solo vemos hablar a los más tontos.

Pero es no es solo una vez, son ya muchas. Sus ridículos eslóganes, sus representaciones teatrales cada vez más ridículas en manifestaciones absurdas e impropias de personas normales. Pero lo más fuerte es cuando les ponen un micrófono en la boca para que traten de explicar los motivos de sus protestas, el 99% del separatismo es incapaz de hablar coherentemente para defender sus tesis. Todo son banalidades y la repetición de lo que escuchan a los medios separatistas como si fueran papagayos, lo dicen al pie de la letra pero sin coherencia.

El pasado día diecinueve, Arturo Pérez-Reverte mostraba una fotografía de unos agentes de la Policía Nacional que se parapetaban detrás de unos contenedores siendo un número bastante reducido de hombres. Y añadía este comentario: “La delgada línea roja. Con un ministro de Interior que no los merece“.

Y es bien cierto lo dicho por Pérez-Reverte con tan pocas palabras. El ministro del Interior ha dejado absolutamente tirados a sus hombres tanto en número de efectivos, como en recursos materiales. Pero hay algo que aún es peor, les prohíbe utilizar todos los medios a su alcance para defenderse y, debido a ello, los agentes heridos se cuentan ya por centenares.

Y a todo esto, llega la respuesta a Pérez-Reverte del lerdo separatista de turno con la habitual falsedad y con la habitual frase sin sentido: “Esa misma, la que cruzasteis al cargaros el Estatut de Catalunya”(sic).

Y claro, el separatista le puso la respuesta a huevo a Pérez-Reverte. Es tan simple su afirmación que era inevitable la respuesta: “Me lo cargué yo personalmente. Cada mañana, como el resto de espanyoles, me despierto pensando en cómo fastidiar y oprimir un poquito más a Catalunya; y esa mañana me dio por ahí. Por cargarme el Estatut. Pero agradezca usted que nunca me haya dado por cargarme a un idiota“.

No dan más de sí. Parecían algo y con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que el separatismo no es más que un simple conglomerado de tontos, peligrosos pero tontos al fin y al cabo.

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