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¿Por qué no le habrán consultado los jueces del Supremo a él?

A Ignacio Escolar, el director del panfleto ‘El Diario’, le gusta todo lo que tenga que ver con destruir España. No es por convicciones, este tipo solo mira por el negocio y por llenarse el bolsillo todo lo que pueda, lo que quiere es agradar a todo aquel que esté en contra de España y quiera hundirla porque, como es un mercado cada vez más grande, es una buena forma de hacer negocio y de atraer lectores a su panfleto.

Y para conseguirlo hace lo que haga falta y hoy se nos convierte en juez escribiendo un artículo titulado “Ni golpe de Estado ni secesión ni violencia organizada ni rebelión“. En ese artículo, el juez Escolar, nos pretende dar unas clases de derecho y pretende hacernos creer a todos lo buenos que son los golpistas y lo malos que son los jueces. Pero llega a extremos tan vergonzosos de compararlo incluso con el juicio por las agresiones que sufrieron los guardias civiles en Alsasua, él escribe “Altsasu” porque es más progre y vende mejor entre el público al que quiere atraer a su diario.

Sí, muchas vueltas da al asunto el “periodista” y ahora “juez supremo” Escolar. Pero lo que no sabe este “pintamonas” es que viniendo de un personaje como él eso no cuela. Y no cuela porque se le ve el plumero a la legua. A este le gustan los billetes más que a un tonto un lápiz y eso es lo que busca, billetito fácil y sin demasiado esfuerzo que es como ha ascendido en la vida gracias, también, a las ayudas de papá Arsenio.

¿Creen ustedes que este tipo tiene algún tipo de principio ideológico o moral? Qué va, los principios de Escolar se resumen en una sola palabra: “euros”. Y eso porque estamos en Europa, si estuviéramos en cualquier otro país se llamarían “dólares”, “dinares”, “yen” o “libras”. Eso es lo único que le mueve a este y como no es tonto del todo, sabe perfectamente que el gran momio se mueve ahora por ese lado. A engañar a otros que se traguen tus milongas, Nachete.

Normalmente ponemos un enlace que dirige al artículo al que hacemos mención, pero tontos seríamos si le enviáramos a este vividor una sola visita. El que lo quiera leer que lo busque por su cuenta.