misterio de iniquidad

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¿Puede alguien devorar al mismo Dios? Obviamente no, pero si que hay un misterio de iniquidad que busca destruir, entorpecer, manipular y excluir lo mas posible la tarea redentora de Jesús, la tarea de aquel, que nos ama más que nadie (S. Juan 15:13)

Estos devoradores, son en parte agentes al servicio del mal y otra parte ciegos y presos de multitud de cadenas forjadas en el mismo abismo infernal.

¿Cuáles son las características de éstos?

No son verdaderos creyentes, recuerden S. Mateo 7:21: No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

No han renacido, ni han experimentado conversión

Pueden llevar una vida decente y moralmente respetable, pero no fruto de la fe verdadera.
Se afanan en atar a la gente a un evangelio de obras (Gal 1:6-9) y seguir sometiéndola a ese autentico potro de tortura espiritual que pretende comprar el cielo.

Están presos de la ansiedad, viven realmente como paganos. (S. Mateo 6:32)
Atacan a los renacidos, a aquellos que experimentan un gozo verdadero en el Señor. Quizá podríamos añadir más, pero son éstos los principales rasgos que luego les impulsan a actuar de la forma que veremos a continuación.

¿Cómo actúan?

Bajo capa de piedad y celo, buscan retorcer, alejar, y alargar la liturgia lo mas posible respecto de los fieles para que éstos no puedan tributar culto a Dios y rompan su relación con Él.

Se empeñan en ocupar toda la vida espiritual de la Iglesia con multitud de ritos, fiestas y procesiones sin antes percatarse que, sin fe, sin conversión, en nada aprovechan al alma.
Reaccionan con rechinar y crujir de dientes cuando la luz de la palabra descubre sus engaños y su falsedad. (S. Lucas 13:28)

Son grandes entusiastas de las discusiones teológicas, las cuales sólo esconden su ansiedad, soberbia intelectual/espiritual y un deseo de romper los misterios que el mismo Cristo no quiso desvelar. Como zarzas endemoniadas que buscan la perdición y el tropiezo, sembradas por el mismo Satanás, entran en debates por completo innecesarios para la salvación en contra de lo advertido por San Pablo (Tito 3:9)

Pero sus zarzas, crecidas en el mismo suelo del averno, pretenden extenderse a toda la Iglesia mediante la promulgación de mas y mas dogmas, no por servicio a la Verdad o la salvación sino en servicio de su soberbia e iniquidad.

A nadie extrañará pues que, con tal actuar, su espiritualidad va en consonancia.

¿Qué espiritualidad tienen los devoradores?

Son engañosos y se visten como grandes devotos de María, ésta es su máscara mediante la cual buscan y pierden a las ovejas del redil de Cristo. Pero, analicemos:

¿Cómo ven a Nuestro Señor?

Lo consideran ciertamente Dios

Creen que no es bueno acercarse en la oración a Cristo directamente.

Lo consideran un ser tan excelso y supremo (ahí su máscara de engaño) que solo podemos ser atendidos si María intercede por nosotros ante Él.

Lo consideran un ser lejano, dedicado a la justicia y el castigo.

¿Cómo ven a María?

No la consideran formalmente una diosa, distinguen entre Dios y la criatura, pero en la práctica la tienen como una divinidad si bien menos importante que Cristo.

Creen que es la mejor forma de realizar la oración, dirigiéndose exclusivamente a ella.
La gracia no viene directamente de Dios sino de la intercesión de María.

Si Cristo es el ser excelso y supremo dedicado a la justicia y el castigo, María es la toda bondad y misericordia capaz de encontrar benevolencia o favor de un Dios iracundo.

Si Cristo es lejano, María es la que está cerca y nos protege continuamente.

La lista podría alargarse, pero, en definitiva, estos devoradores, hurtan a Dios hijo la cualidad de perfecto y atribuyen ese papel a su en verdad, santa y bienaventurada madre María.

Sin embargo, cuestionémonos ¿imitan a María esos que dicen ser sus defensores?
Preguntémonos: ¿Acaso rezó María o algún apóstol a algún otro ser que no fuese Dios?
¿No sonreirá María a aquellos que cumpliendo lo que ella misma dijo (S. Juan 2:5) cumplen lo que su Hijo dijo (S. Juan 14:6) y creen en Él?

¿A quién sonreiría la madre de Jesús a los agentes de iniquidad o a aquellos que renacieron mediante el agua y el espíritu? (S. Juan 3:5)

1ª Pedro 5:8: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

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