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Nunca he entendido lo de las novatadas

Quien ha pasado por la antigua mili, como es mi caso, sabe que una de las cosas que más se temían a la hora de comenzar el servicio militar eran las famosas novatadas. Yo tuve la suerte de no sufrirlas porque en mis tiempos aquello estaba empezando a estar bastante penado y perseguido dentro del ejército pero recuerdo mi primera noche en el cuartel como una noche de insomnio en la que me pasé pensando cada minuto cuándo llegaría el momento de pasar por el aro de esas novatadas. Por suerte no sucedió nunca y todos mis recuerdos de la mili son extraordinarios.

Pero lo de las novatadas no es algo que solo suceda en la mili, sucede en los colegios mayores y también en las universidades, como en este caso la Universidad Complutense de Madrid. Y en este caso, el vídeo es de una novatada por la que estaba pasando una pobre chica que comenzaba sus estudios en la Universidad Coplutense y que ha compartido en su cuenta de TwitterAlfredo Perdiguero.

La imagen es terrible. Desconozco cuál sería el juego pero el caso es que un imbécil le pega un bofetón tremendo a una chica. Tan sumamente grande es el bofetón que le pega que la pobre chica acaba muy mareada y a punto de caer al suelo del tremendo guantazo que recibe. Hago un inciso para decir que si esa chica hubiera sido mi hija, el fulano de la novatada se come ese mismo bofetón por triplicado. Pero a lo que iba, no puede ser que a estas alturas de la vida suceda algo así.

No se debe permitir que unos niños, por el hecho de ser novatos pasen por circunstancias similares. Y todo esto es responsabilidad de los responsables de esos centros, en este caso la Universidad Complutense. Desconozco si este acto le va a acarrear algún castigo o alguna sanción al “gracioso” del bofetón pero daría algo por ver lo que pasa si el padre de la chica agredida localizara a este imbécil que, no sé lo que está estudiando, pero lo que es evidente es que no tiene ni una décima parte de su cerebro en buen estado.

Por cierto, los fulanos que le ríen la gracia al payaso ese, tan imbéciles o más que él.

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