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La justicia, ese poder del estado en el que todos debemos confiar pero criticamos, tiene problemas de medios, de déficit de jueces y sobre todo pende sobre ella una cierta posibilidad de incomprensión desde la sociedad. Continuando con el análisis de situación que venimos realizando en El Diestro, después de hablar con la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria, con la Asociación de Fiscales y con el portavoz del ramo del PP en el Senado, hoy entrevistamos a Manuel Almenar, presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura, mayoritaria en el sector judicial.

Sr. Alvear, en estos momentos de tribulación desde el mundo de la política, ¿me podría decir cuál es la situación de la justicia en España, teniendo en cuenta las quejas de medios y funcionamiento que se evidencian?

La situación de la justicia en España, es deficitaria, a pesar de que sigue desempeñando el papel constitucional que se le ha asignado, salvaguardando los derechos y libertades de los ciudadanos, con todas las garantías, siendo el poder del estado que mejor ha respondido al hecho del desconocimiento de la ley en los últimos años, actuando como dique de cualquier intento de desconocer la Constitución y la ley.

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Cataluña, se ha convertido en una preocupación en general para España, pero desde la justicia, hay presiones a jueces, agresiones a juzgados y problemas de desertización judicial, junto con falta de medios. ¿Cómo está la justicia en esa región?

Cuando otros poderes u organismos del estado se han puesto de perfil, ante determinadas actitudes, por intereses cortoplacistas o partidistas, la única que ha mantenido su posición en defensa de la Constitución y la ley, desde el punto de vista de que nuestro país, es un estado social y democrático de derecho, ha sido la justicia.En consecuencia, se ha convertido en el enemigo a batir, por aquellos que pretenden actuar contra la Constitución y la ley.

Si en el caso del ‘Proces’, tanto la actuación del juez Llarena durante la instrucción y la posterior del juez Marchena durante el juicio ha generado confianza en la sociedad, demostrando la calidad y la seguridad jurídica existente en España. ¿Cómo se valora esto desde el seno de la justicia teniendo que pasar estos acontecimientos para que sea realmente valorada?

No deja de resultar triste y un poco frustrante que el trabajo de cinco mil jueces, así como el de los fiscales junto con el de los funcionarios, sea tan poco valorado por la sociedad, especialmente por desconocido, más que por otras razones, pero los jueces, estamos comprometidos con el juramento que hicimos cuando entramos en la carrera y a ello nos dedicamos, independientemente de las valoraciones que se hagan tanto desde la política, como de la ciudadanía. Lo que se ha visto tanto en la instrucción como en el desarrollo del juicio del ‘Proces’, solo es un ejemplo de lo que es el trabajo diario de los jueces en nuestro país. Su objetivo es la legalidad, sin atender a presiones.

Aunque la política está revuelta por unas posibles elecciones, actores de la misma, hablan de la necesidad de un pacto de estado para mejorar la justicia.¿Vds. los protagonistas, lo ven imprescindible?

La justicia ha sido la gran olvidada por los sucesivos gobiernos que hemos tenido en democracia, porque no da votos, ni ofrece unos réditos inmediatos y siempre se tiende a priorizar las inversiones a otros ámbitos más visibles. Esto ha provocado unos déficits bastante acusados, pero la actitud voluntarista de todo el sector, ha sacado adelante todos los trabajos, pero esta situación, ya no es sostenible, por lo que las formaciones políticas se conciencian en abordar los problemas, o esto no se va a poder mantener, imposibilitando atender las necesidades y demandas de la ciudadanía.

Una de las aspiraciones que tienen es la elección de los miembros del CGPJ desde los propios jueces, dándose el caso de que el actual está “caducado” hace siete meses ¿Es una aspiración más de sueño que de realidad?

Quiero pensar que debe ser una realidad a corto plazo, porque no hay otra salida. Un sistema de la elección de los vocales judiciales del consejo en el que los vocales sean designados desde la política, por buenos profesionales que sean, siempre generará una sombra de sospecha, mermando de manera grave la credibilidad de la institución, que es el órgano de gobierno del poder judicial, y por ende, el de toda la justicia. Para que una justicia sea creíble y confiable, debemos sacar fuera, cualquier sombra de sospecha de politización y esto pasa por la elección de los vocales, 12 sobre 20, de los propios jueces. No solo es una circunstancia de legalidad constitucional, sino de Unión Europea.

Pues parece que desde la política se pretende partir el CGPJ para que las CCAA tengan representación e incluso la designación de magistrados de los TSJ. La actual ley lo impide, pero ¿puede ser modificada?

Esta aspiración desde la política, solo se explica por el desconocimiento de lo que es este órgano judicial, ya que tanto el poder judicial como el órgano, es único en España.Si existieran consejos autonómicos, no tendrían ningún tipo de control sobre la función jurisdiccional de los jueces. Cualquier intento de influir en las actuaciones judiciales, sería objeto de apertura de diligencias penales, ya que serían delito.

A lo largo de estos cuarenta años de democracia, hemos tenido Jueces y fiscales que han pasado a la política para ser ministros u otros cargos y luego han retornado a la judicatura. ¿Debe limitarse ese retorno después de haber estado en la política total o parcialmente?

La presencia de jueces en organismos de poder ejecutivo, puede ser positiva, en la medida que se conocen directamente los problemas y las posibles soluciones.

Para evitar cualquier sombra de politización, si debe regularse lo que denominamos “puertas giratorias”, debiendo pasar por impedir o prohibir que aquel que ha estado en cargos de representación política, pueda ocupar cargos o puestos de carácter jurisdiccional, que tengan competencias para instruir o juzgar a aforados, designándoles plazas que no se pueda juzgar ningún tipo de acción política, para evitar duda alguna.