botarate

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El próximo día 10 de noviembre, el actual presidente del gobierno en funciones intentará revalidar el cargo, y los españoles podremos elegir entre un botarate y un falsario.
Ambas circunstancias se dan en la misma persona: Pedro Sánchez.

En efecto, es un botarate, o persona de poco juicio, que una vez dice una cosa, y al rato la contraria, explicando la “inexplicable” vicepresidenta del gobierno (vamos, que nadie sabe qué hace una persona tan corta ocupando la vicepresidencia) que en una ocasión hablaba como presidente del gobierno, y en otra como Pedro Sánchez. ¡Y se quedan tan panchos!
Pero, sobre todo, le es aplicable plenamente la acepción segunda: “Persona derrochadora, manirrota”.

Un individuo que lleva un año y medio mareando la perdiz, sin hacer nada más que su autobombo particular, y una campaña de propaganda urbi et orbe de lo alto, guapo y tonto que es…

A pesar de la crisis mundial en la que estamos sumidos, con una total dependencia energética del exterior, y de los precios que quieran cobrarnos por esos suministros que necesitamos como el comer, y el progresivo incremento de la deuda pública, el tío sigue derrochando nuestro dinero como si fuera un pollo de casa rica…, que en realidad es lo que es.

Y no me refiero a las saunas gays en el centro de Madrid de su suegro, que el vicio siempre ha dado mucho dinero en España, sino a estudiar en un centro pijo, como es el Real Colegio Universitario María Cristina de El Escorial, pero decir que se ha estudiado en la “popular” Universidad Complutense, por ejemplo. (Ese centro privado está adscrito a la Complutense, pero es un centro privado, elitista a más no poder).

Tendrá usted un presidente falsario, entendiendo por tal según la acepción segunda de nuestro diccionario a quien “suele hacer falsedades o decir mentiras”.

Un tipo que es hijo de un alto cargo del PSOE, director general de un organismo estatal, y de una funcionaria pública, viviendo su juventud en una zona de clase media alta de Madrid, pero al que le gusta ir de progre y de “obrero” por la vida, él que los únicos trabajadores que ha visto más de cerca serán los empleados de la recogida de basuras, alguna noche a la vuelta de farra, o los dependientes de grandes almacenes o del Vips.
Un recién licenciado que consigue una plaza de profesor, supongo que asociado, en una universidad privada, cuyo rector era socialista, y le enchufó allí siguiendo las recomendaciones de Felipe González, íntimo amigo del padre del “pollo”, como digo. (González para los socialistas era y es como Franco para los franquistas: Dios).

Un tipejo –permítanme la expresión-, que tiene la desfachatez de presentar como tesis doctoral un montón de papeles sin orden ni concierto, copiados de aquí y de allá, y que no suponen ningún trabajo original de investigación, por la sencilla razón de que nunca ha sido capaz de investigar nada, ya que no ha dedicado ni tiempo, ni ganas.

Y lo que es todavía peor, una mierda de universidad –repito-, y una mierda de profesores que dan por bueno esa mierda de “trabajo original de investigación” para la obtención del máximo título académico universitario, el doctorado, en su caso, “cum fraude”. ¡Esta anécdota, que en realidad es categoría, nos demuestra el nivel de una buena parte –no de todas- las universidades españolas.

El colmo de la desfachatez ya es buscar a una ex diputada, tránsfuga de otro partido político –Dios los cría y ellos se juntan-, para encargarle la redacción de un libro, que yo llamo “El manual del mentiroso”, aunque su título es otro, pero no quiero hacerle publicidad, libro comprado masivamente por empresas públicas o participadas por el Estado, como la Renfe, para que sus lectores puedan leerlo y dormir plácidamente, lo que es muy de agradecer.

El socialisto, que no socialista, nombra a su particular “negra” secretaria de Estado, es decir, viceministra, pagando con dinero de todos los españoles su “trabajo”, pero quedándose él con los beneficios obtenidos por la venta del libro, ¡qué encima se niega a declarar!

Este sujeto, si Dios y usted no lo remedian, será presidente del gobierno del reino de España a finales de año, y asistiremos impávidos e incrédulos al hundimiento político, económico y social de la Patria que tan duramente construyeron nuestros antepasados, durante más de cinco siglos…

Yo haré todo lo posible por evitarlo, y si en algo aprecia el bienestar de sus hijos y nietos, le aconsejo que haga lo mismo.

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Ramiro Grau Morancho
Ramiro GRAU MORANCHO es Graduado Social (Premio Extraordinario), Licenciado en Ciencias del Trabajo y Abogado. Profesor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Derecho Penal y Administrativo, en varias Universidades, Públicas y Privadas. Ha publicado treinta libros sobre temas jurídicos y sociales, y miles de artículos en prensa, diarios jurídicos y revistas especializadas. Tiene un blog, titulado Navegando Contracorriente, y sus libros se venden en www.graueditores.com Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.

1 Comentario

  1. Todo lo que usted dice es verdad…, y seguramente se queda corto.
    Pero vivimos en una nación dónde a los ciudadanos -y digo eso por no decir borregos-, LES GUSTA SER ENGAÑADOS.
    ¡Volverán a votarle, como si tal cosa!

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