política
ÚNETE A NUESTRA NUEVA PÁGINA DE FACEBOOK. EMPEZAMOS DE CERO
ÚNETE A NUESTRO NUEVO CANAL DE TELEGRAM
ÚNETE A NUESTRA NUEVA COMUNIDAD EN VK

Coincidiendo con el periodo de consultas a S.M. el Rey, en la última semana de plazo para la conformación de gobierno, la política española ha iniciado una fase en la que podíamos calificarla como “al borde de un ataque de nervios”, teniendo en cuenta las situaciones, las encuestas y las operaciones de marketing, propias de estos momentos.

A primera hora de la mañana, desde Barcelona, me llegaba la noticia de que en los “maitines” del PP de Cataluña que preside Alejandro Fernández, se planteaba la propuesta de pedir a Cs que se estudiara la posibilidad de presentar una moción de censura conjunta contra el presidente de la Generalitat Quim Torra, teniendo en cuenta que podría ser inhabilitado como consecuencia del juicio al que se expone los próximos 26 y 27 de septiembre, como consecuencia de haber desobedecido a la orden de la retirada de los lazos amarillos de los edificios públicos.

A media mañana, escuchábamos la propuesta de Rivera a Pablo Casado, en donde sugería una abstención a la investidura de Pedro Sánchez, poniendo como condición la aplicación del 155 para Cataluña.

Esta situación rechazada por Pedro Sánchez, que se encontraba en la provincia de Almería visitando las zonas afectadas por las inundaciones, evidencia el nerviosismo del líder de la formación naranja, Albert Rivera, que observando las encuestas, contempla un chorreo de pérdida de votos tanto a su izquierda, en favor del PSOE como por la derecha.Su propuesta de bajada de impuestos, como el tema de Navarra como la aplicación del 155 preventivo para Cataluña, no es más que una trampa, para justificar unos malos resultados en unas generales, en donde perdería voto a su izquierda como a su derecha e intentar implicar al PP, en una estrategia que le hiciera perder votos, en favor de una posterior coalición naranja con los socialistas, que justifique su chorreo en la pérdida de votos., porque Rivera, solo se mira a si mismo.

No le importa ni “España Suma”, ni otra posibilidad de alternativa política al Sanchismo. Parece más un rock manager de una cantante, que un líder político que defienda con sentimiento los intereses de una España en prosperidad de cara al futuro.

Mientras tanto, en el PP, un Pablo Casado que ha demostrado una cierta flojedad con la actitud del sorayista Alfonso Alonso, en una convención amañada en el P.Vasco, en la que las ponencias tratadas eran conocidas por los militantes, al llegar al lugar, en donde el foralismo se trata como hecho diferenciador, falsariamente, para mantener las poltronas sorayistas, porque en tiempos de Fraga ya fue asumido por los populares, al igual que el concierto económico y lo dicho por Cayetana Álvarez de Toledo, no solo es una verdad, sin una realidad, porque que alguien me cuente si es normal que el PP Vasco se acerque al PNV para aprobar los presupuestos, como para meterse en la cama, cuando sus militantes y electores han sufrido el acoso del nacionalismo.Irracional!

¿Qué pasara hoy, teniendo en cuenta que las consultas de S.M.el Rey, concluyen? Pues nada más y nada menos que veremos que España se ve abocada a unas elecciones generales, porque aunque desde la extrema izquierda podemita se pida al Rey un papel de mediación para la configuración de gobierno, solo con el fin de hacer daño a la Monarquía, porque la Constitución no le asigna ese papel, en el centro y centro derecha, tenemos un partido apoquinado por el resultado de las encuestas, que nos sale con irracionalidades para los intereses de España, cuando todavía no ha justificado que su cúpula haya abandonado Cataluña, a pesar de haber ganado unas elecciones y un Pablo Casado, que promete, pero no arranca, demostrando su capacidad de liderazgo en un partido que cogió destruido, pero en el que faltan golpes de autoridad, como el desafío planteado por el sorayista Alfonso Alonso, un fracasado político, que poco vale, menos justifica y que hace ridículo porque poner de parapeto ser víctima de Eta, no perdona sus errores políticos, ni su ansia de poltrona.

Habrá elecciones, manipulación informativa y política de aquí al 10 de noviembre, pero quienes no sean de izquierdas y amen a España, no tienen excusa alguna si no plantean una unidad del bloque, una necesidad de desalojar a Sánchez de la Moncloa y una posibilidad de una alternativa de centro derecha. Vale ya de “derechita cobarde”, de “extremas necesidades” y de planteamientos poco sensatos, o con el Brexit, la crisis económica y Sánchez en el gobierno, España se va al carajo. ¿Queremos eso? Eso no es amar a España, sino destruirla.