pajitas

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Se suele decir en muchas ocasiones, y en estos tiempos mucho más. Ya no nos asombra nada, y si hay algo nuevo para sorprendernos, estamos curados de espantos. Verdad que los tiempos cambian y si es para mejorar mucho mejor. El cambio por al cambio sería un destino excesivo, inadecuado e impropio del tiempo en que vivimos. Aquella frase que don Hilarión en la verbena de la paloma allá por 1894 “las ciencias adelantan que es una barbaridad” en estos tiempos y gracia a esa globalización mundial muchos pueblos estaríamos tan atrasados que, aún estaríamos limpiándonos el trasero con papel de periódico o de estraza, o la manera de sonarnos la nariz, lo mismo que otras carencias de antaño que solamente se acordaran nuestros antecesores y sus coetáneas señoras. La vida sigue y no seré yo quien no esté de acuerdo con la ciencia y la sapiencia de los inventores.

Se especula, parece ser que la pajita, esa chispa que nos hace deleitarnos quieren que desaparezca. Los antiguos antes de nosotros usaban para estos menesteres tallos de heno o las cañas de los cañaverales y según iba pasando el tiempo las fabricaban con papel de manila revestidas con parafina para impermeabilizarla para hacerla más higiénica, aunque también se usaban de junco, estas tardarían pronto en desaparecer puesto que había que limpiar la parte espesa que tenía esta planta.

Las pajitas, aquellas comparadas con las de hoy en día distan mucho en su empleo, aquellas las usaban para degustar la bebida sin pozos ni brumos. No me importa el utensilio que se necesitaría ahora para saborear los líquidos que entran por estas pajitas que supuestamente dejarán de elaborarse. Las pajitas están hechas en su mayoría por polipropileno cuyo plástico tarda mucho en reciclarse. Esto hace mucho daño, al parecer, en la fauna marina, tardando muchos años en degradarse.

A mí no me importa para nada ni me crispa sus aboliciones, pero habrá personas que usen la pajita. Se suele decir que doctores tiene la iglesia, en este caso para anular las pajitas que llevamos muchos años usándolas. Normalmente las usamos cinco minutos más o menos, el tiempo que tardan en desaparecer es mucho más prolongado. Ahora según la UE las pajitas serán biodegradables de un solo uso, usar y tirar.

Lo que no dice es de que estarán inventadas, aunque al parecer se está estudiando pajitas de bambú y como siempre hay inventores quienes proclaman pajitas comestibles que aparte de ser biodegradables alimentarían y no quedan residuos. Así cuando hayas terminado tu bebida te la puedes comer y santas pascuas. Por lo que se ve les quedan a las pajitas conocidas muy pocas horas. Posiblemente hayamos ganado en pajitas ya que las tendremos de clases muy distintas y a gusto del consumidor. Lo dicho las ciencias adelantan que es una barbaridad. Adiós a las pajitas que todos conocemos.