sociedad civil
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Cada día que pasa es más evidente la torcida interpretación que hace el presidente del gobierno en funciones (pero sin funcionar) de lo que es un sistema democrático. No sé si es por ignorancia, dada su trayectoria, o actúa aconsejado por algún gurú contratado. Este personaje parece que quiere inventar una forma de gobernar tan suya que nadie la comprende.

Porque, vamos a ver, ¿no existe un parlamento en los que tenemos 350 diputados y 266 senadores, que fueron votados por todos los españoles? Si es así, ¿por qué tiene que ir, de puerta en puerta (pero no a todas) para ir tomando el pulso a la sociedad civil? ¿Es que no valen esos 616 diputados y senadores? Si no valen, ¡¡convoque elecciones!! ¿O es que me quiere hacer creer que es más legítima su postura de reunirse con unos y con otros? ¿Para qué? Ahora tras sus vacaciones en Doñana y hacer el ridículo en la cena del G-7, dice que va a seguir de puerta en puerta pidiendo opiniones.

Por si no tiene cerca sus muchos asesores, yo le aconsejaría, en primer lugar, que se reúna con los responsables de la Educación Concertada a la que tiene verdadera aversión, a pesar de que al Estado le sale más barata. Y, para continuar en esa senda, se reúna también con el gremio de modistillas, con los reparadores de calzado, carpinteros, pasteleros, viajantes de comercio, panaderos, vendedores ambulantes, repartidores de paquetería y de pisas. E, incluso, con los trabajadores autónomos que le ilustrarán de lo bien que lo están pasando.

En fin, que toque todos los “palillos” que haya que tocar y saque las conclusiones que quiera. Pero que sepa que son paparruchas. ¿No está toda esa población representada en el Congreso y en el Senado? Pues, entonces, ¿a qué vienen tantas reuniones propagandísticas? Sea un hombre de provecho y no un vendehúmos de pacotilla, ¡¡que ya le vamos conociendo!!

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