Parece que al Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el puesto que ocupa no es que le venga grande, le viene enorme y cada vez que aparece en público es para ofender a alguien y meter la pata. Los impresentables comportamientos del ministro se repiten y se han vuelto a producir en el homenaje que se realizó a las víctimas de los atentados de Las Ramblas y Cambrils, tal y como ha denunciado en COPE el presidente de la ACVOT, José Vargas.

Según el relato de Vargas, Grande-Marlaska fue incapaz de acercarse a saludar a los representantes de la ACVOT que se encontraban en aquel homenaje, como habría sido lógico y normal. Les ignoró por completo y no les prestó ninguna atención en lo que representa una nueva muestra de mala educación y falta de respeto del ministro con respecto a las víctimas.

Así lo relataba José Vargas: “En el acto estuvo el ministro del interior, Grande-Marlaska, y a cincuenta metros estábamos nosotros también recordando a los fallecidos en aquel ataque. Pues el ministro tuvo la desvergüenza de no acercarse a nosotros. Por tanto, no podemos esperar nada de ellos”.

Grande-Marlaska ha significado con este y con otros muchos comportamientos, una de las grandes decepciones del gobierno de Pedro Sánchez. Si bien es cierto que de un gobierno presidido por alguien como Pedro Sánchez no se puede esperar nada bueno, no es menos cierto que de Grande-Marlaska se esperaba bastante más. Al final, este ministro nos está dejando claro que no es más que un ambicioso sin ningún tipo de medida y que sería capaz de vender el alma al diablo si eso le beneficiara en sus ambiciones personales.

Mientras fue juez parecía otra persona y desde que es ministro nos ha dejado claro a todos que estábamos muy equivocados con él. Este comportamiento del ministro y otros muchos de los que ha hecho gala desde que fue nombrado como tal, demuestran que Grande-Marlaska no es más que un personaje falso y mentiroso, además de cobarde, al que solo le interesa figurar y pisar moqueta. Una pena.

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