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Jesús Cintora es uno de esos voceros de la extrema izquierda que pretende ir dando lecciones al mundo mientras él, a su vez, comete los mismos errores de bulto que tanto critica. El pasado 22 de agosto publicaba en su columna de la web de ‘La Sexta’, “Ojo al parche”, un artículo en el que este hipócrita nos viene en plan aleccionador y buenista titulado “Los venenos sociales de la extrema derecha: machismo y racismo, dando consejos de generosidad, de solidaridad y de empatía, pero solo con lo que a él le parece bien”. Con lo que a él le gusta y con lo que a él le pagan por defender.

Mientras por un lado nos habla de feminismo, de solidaridad con los refugiados, con salvar vidas de quien haga falta de los mares, por el otro nos larga a los que no estamos de acuerdo con sus hipócritas afirmaciones lo siguiente: “Lo carca no para ni en agosto. Igual porque les da más el sol en la cabeza y repiten mantras…

Cintora hablando de mantras cuando él es un mantra con patas y ojos, otro más de los muchos que nos han intentado colocar por televisión como grandes “periodistas” o como “periodistas objetivos”. Con Cintora y con toda su legión de ovejunos no merece la pena perder el tiempo en explicaciones ni en argumentar el por qué no queremos más refugiados en nuestra casa o el por qué de nuestro desacuerdo con las reclamaciones feministas.

No valen la pena los argumentos porque es él mismo, el que tanto habla de mantras, el que nos va a responder con mantras pero sin datos. El que va a utilizar datos demagógicos y falseados que ni siquiera se va a molestar en verificar o que, de tenerlos verificados, tampoco se va a tomar la molestia de divulgar. Porque Cintora es uno de esos a los que los mantras de la izquierda le van muy bien porque gracias a ellos ha vivido, vive y pretende seguir viviendo más que bien, muy bien.

Porque es uno más de los que participa de un negocio y un chiringuito que no pretende que se desmonte nunca por puro interés personal. Después él nos viene con sus mantras, con sus discursos chorras y sus datos falseados pero el que sean verdaderos o falsos le da igual, los argumentos en contra ya se ocupará de tergiversarlos y de manipularlos, le va el negocio en ello.

Enlace directo al artículo de Jesús Cintora