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El último reto que se está convirtiendo en viral en las redes sociales es, nada más y nada menos, que defecar en el agua. Es decir, un individuo se mete en una piscina y allí mismo defeca para dejar al resto de bañistas los restos de sus heces.

Y la gracieta de estos auténticos gilipollas está provocando serios problemas en las pisicnas afectadas, entre ellos los económicos. En primer lugar, las heces en el agua son un foco de bacterias que podrían provocar problemas al resto de bañistas con lo que, al ser detectadas, los responsables de la misma tienen que desalojarlas para desinfectar el agua.

Pero no solo en eso afecta, también y para prevenir futuros ataques de algún que otro memo más, se están instalando cámaras de vigilancia para intentar atrapar a los marranos que sean capaces de hacer algo así solo para hacerse famosos en las redes sociales.

Este reto viral nos deja claro, una vez más, que uno de los mayores problemas al que se enfrenta la humanidad es al aumento de la estupidez, que se está convirtiendo en una auténtica pandemia. Parece mentira que haya gente adolescente e incluso ya entradita en años que sea capaz de seguir algún tipo de reto y más retos de este tipo.

A pesar de que las consecuencias de semejante “hazaña” para el infractor le podría suponer una multa de unos 1.500 euros, es evidente que para una buena parte de la gente es mucho más importante hacerse famoso a través de un vídeo de Youtube que tener una cierta sensatez. Tampoco es pedir tanto, un poco menos de estupidez, por favor.