dinero público
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Nuestra inefable Carmen Calvo tiene en su haber una retahíla de frases célebres que hoy se guardan en el imaginario colectivo y que son el hazmerreir, cuando no la indignación de los españoles.

Exponer el rosario de frases que sus dislates la hacen pronunciar no tienen parangón, además se haría pesado y aburrido. Sólo recordaremos la que abre nuestro escrito y alguna que otra más.

La que encabeza este escrito la dijo el 29 de mayo de 2004 en una entrevista que le hizo el ABC, a lo que le respondemos que el dinero público es de todos los ciudadanos que los generamos con nuestros impuestos y contribuciones, y que para pagarlas tenemos que trabajar más de medio año para que éstos engrosen todas las arcas públicas, por lo que nuestros gobernantes deben de cuidar y velar por él, ya que lo deben de emplear en beneficio de todos los que lo generamos.

Otro de los dichos fue la que pronunció en una declaración que hizo en Mallorca en 2006: ”Yo he sido cocinera antes que fraila”. Bien, muy bien para este feminismo rampante, como cuanto la mujer de Felipe González, en una carla a unos estudiantes, expresó “Jóvenes y jóvenas”. ¡Adelante, sigamos con las patadas a nuestro diccionario.

Otra perla: “Nuestra Constitución no recoge la igualdad entre hombres y mujeres como lo hacen otras constituciones”, expuesta en el Twitter oficial del PSOE.

O no se la leído la Constitución, cosa que todo español, no ya sólo el político, debería de hacer, o es de las personas que abren la boca y dice lo primero que se le ocurre sin pararse a pensarlo, pues el artículo 14 de la Constitución española dice que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

¡La pobre no tiene remedio!

Todo esto viene a cuento por el enorme embrollo que se ha formado en torno al aciago asunto del Open Arms. No dedicaremos tiempo a ello, pero sí queremos que nos aclaren los distintos Ministerios implicados, por qué hay tanta falta de coordinación entre unos y otros.

El Open Arms se encontraba cercano a la isla de Lampedusa con un número determinado de inmigrantes. Ante esta situación y, como acción humanitaria, nuestro Gobierno determinó que un buque de nuestra Armada, concretamente la fragata Audaz, zarpase de su base de Rota y se dirigiese a dicha con el fin de recogerlos.

Pero se dio el caso de que a la media hora de salir, el Ministro italiano Salvini, por mandato de un fiscal, permitió que desembarcasen en la isla.

Ya no tenía razón de ser que nuestra fragata continuase su viaje por lo que lo más lógico, factible y económico, hubiese sido que el barco regresase a puerto y se dedicase a las faenas de su competencia, pero no, como estamos en el país de mejor es “mantenella y no enmendalla”, que rectificar, continuó su trayectoria para recoger quince personas que ha sido el cupo que ha correspondido a España del total de los desembarcados.

Seis días de viaje con el correspondiente gasto que ha ocasionado esto, además de entretener la nao en una operación que ya no tenía sentido por sí misma, puesto que las personas que tenían que venir a España se podrían haber traído en un avión, más rápido, económico y eficiente.

Ciertamente ha habido un almirante de nuestra flota que ha mantenido que el Audaz hizo bien en ir a lo que se le puede argüir que no se trataba de unas operaciones militares ni de una demostración de fuerza de nuestra Armada, sino de un transporte de personas, lisa y llanamente.

Pero como el disparo se hacía con pólvora del rey, es decir, con fondos del tesoro público, no importaba en qué se gastase, al fin y al cabo, el dinero público no es de nadie.

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Manuel Villegas Ruiz
Dr. en Filosofía y Letras en la especialidad de Geografía e Historia. Me dedico preferentemente a la investigación de la historia de Córdoba durante el Siglo XVI. Sobre ello que he publicado varios libros como por ejemplo: LA VIDA DE LOS CORDOBESES DURANTE EL REINADO DE CARLOS I, LA APORTACIÓN FINANCIERO FISCAL DE CÓRDOBA A LA HACIENDA DE CARLOS I, o LA PROSTITUCIÓN EN CORDOBA EN EL SIGLO XVI.