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El recibimiento en el hotel a la expedición verdiblanca, un año más fue apoteósica. El Betis despierta gran expectación y cariño allá donde va. Como casi todos los años cuando visitamos el Nou Camp, la entrada fue de casi lleno. Una vez más la simpatía de nuestro equipo y nuestra novena provincia, se dejó notar en ese estadio. Desgraciadamente, durante el partido, despertamos del sueño en el que aún estábamos desde el pasado año. Lo hicimos para recuperar el tono de mediocridad al que parece que nuestros dirigentes quieren para el Betis.

Ya sobre el terreno de juego, me asaltó la sorpresa de uno de nuestros jugadores, según dorsal de la camiseta número 22 “E. Royal”, del que ni conocía, ni había oído hablar. Transcurridos unos minutos y gracias al comentarista salí de mi ignorancia; se trataba del jugador bético al que los aficionados conocemos por el nombre de “Emerson”. Ya en el partido, a pesar de la pobre imagen mostrada por nuestro equipo hasta la fecha, las ausencias de las estrellas y goleadores del Barcelona, hacían albergar cierta esperanza. Ahí estábamos cuando en el minuto quince de juego, casi la primera vez que se estiró el equipo, Fekir a pase de Loren, consigue el primer gol de la tarde. Desgraciadamente, solo fue un espejismo. Hasta el empate en el minuto 41, tras gol de Griezmann, fue un monologo del Barcelona, que simplemente, no dio antes con las redes de la portería.

Iniciada la segunda parte, continuó el monologo que dio lugar a que el Betis recibiera tres goles en apenas diez minutos. Un quinto algo mas tarde y una genialidad de Loren, de las que hace cuando le dan oportunidad para que las hagan -desgraciadamente para el chaval, es de la casa- dejarían el marcador final de 5-2.

A pesar de lo que he oído, el planteamiento del entrenador, no fue para nada defensivo. La falta de carácter de los jugadores y de solidaridad entre ellos, dio lugar a que el equipo, apenas se proyectara en ataque. Dos circunstancias que entran en las responsabilidades del técnico. Aunque la intencionalidad en el juego ha cambiado con respecto al pasado año, no así la actitud de los jugadores. No se quieren enterar que en el futbol hay que nadar y guardar la ropa, no solo vale con flotar. El Betis hizo dos faltas menos que su rival y empatamos a tarjetas, una, gracias a que ya casi con el partido acabado William Carballo, tiró de dignidad. La portería, nos sigue dando disgustos. Al joven portero, al parecer, le cuesta sacar las manos. Afortunadamente, la gran virtud de años anteriores, un increíble acierto con el gol en relación a los tiros a puerta, se mantiene. El Betis tiró tres veces entre los tres palos e hizo dos goles. Esperemos que se mantenga.

Como he dicho en anteriores ocasiones, me bajé hace tiempo del “manquepierda” y tras el cese de Don Lorenzo, no le voy a perdonar una sola a los actuales dirigentes. Estaré encantado de rectificar si llegara el momento. Pero mientras, el otro equipo de la ciudad -que tiene aficionados como nosotros, aunque menos, que sufren y son felices, como nosotros, con los resultados de su equipo- ha cambiado media plantilla, no como nosotros, y tiene igual que nosotros nuevo entrenador, pero ellos, están felices.

Un artículo de el Zorro Verdiblanco