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Los “fariseos”

La pasada semana el actor Micky Molina atropelló por accidente a una niña de 9 años en la localidad ibicenca de San Carles a las puertas de un restaurante. La niña, que iba acompañada por su madre y sus abuelos, sufrió heridas superficiales leves además de, imaginamos, un tremendo susto.

En cuanto se conoció la noticia y se supo que el actor había dado positivo en un control de alcoholemia efectuado tras el accidente, las redes sociales se llenaron de los habituales y perfectos fariseos que nunca han roto un plato atacando con gran dureza al actor y convirtiéndose en jueces de algo que no habían visto ni habían vivido.

Es evidente que es una imprudencia ponerse al volante habiendo bebido pero también es evidente que un accidente es un accidente y que este puede producirse en cualquier momento y siendo cualquiera de nosotros el protagonista. En este caso, felizmente, las consecuencias han sido muy leves y tendrá peores consecuencias para Micky Molina que para la niña que sufrió el atropello.

Ha sido tan encarnizados los ataques y persecución hacia Micky Molina que incluso la familia de la niña ha tenido que emitir un comunicado para defender al actor y elogiar su comportamiento y su preocupación por la pequeña.

Ese comunicado ha sido difundido, también, por la hija del actor, Andrea Molina, a través de su cuenta de Instagram emitiendo ella, a su vez, otro contundente comunicado para defender a su padre y denunciar el sensacionalismo y las mentiras con las que mucha gente y muchos medios han tratado esta noticia.

Hace 4 días saltó la noticia de que mi padre había atropellado a una niña de 9 años, de que llevaba una tasa de alcoholemia de 0,90 y de que rogaba a los familiares que no llamasen a la policía. A lo largo de la semana no sólo se ha hablado de estos hechos manipulados y distorsionados si no que a demás a la salido un presunto testigo contando una realidad completamente falsa.

No se debe de coger el coche bajo ninguna circunstancia si se ha bebido, pero lo que tampoco se debe de hacer es exagerar, mentir, ni manipular las cosas por el simple hecho de querer vender o de crear morbo.

Me gustaría creer que vivo en un país donde existe un periodismo justo , profesional y de calidad. Un periodismo que se informa de los hechos cuando suceden las cosas y que no se hacen simplemente eco de lo que la primera fuente suelta al aire . Un periodismo que no coge a la primera persona que se hace llamar a mismo como “testigo” contando las cosas y la situación de una manera completamente distorsionada. Un periodismo que lo primero que hace es contactar inmediatamente con los implicados directos de lo ocurrido. Un periodismo que no miente, que tiene valores y que no pierde su moralidad a cambio del vender.

Me gustaría también que en mi país existieran más personas buenas y menos oportunistas que se suben al carro sin ni siquiera dar la cara. Me gustaría conocer a ese presunto testigo que relató como mi padre salía a alta velocidad en dirección hacia la niña y como rogaba que no se llamase a la policía. Me gustaría mirarle a la cara y preguntarle porque ha querido dejar a mi padre de algo que no es. Me gustaría saber porque los medios de comunicación no tardan ni medio segundo en informar a todo el mundo sobre el presunto “atropello” a una niña de 9 años pero todavía no se han hecho eco del comunicado que cuelgo yo por aquí de la familia de la niña explicando las cosas como REALMENTE sucedieron.

Me dirijo por aquí a todos los increíbles y maravillosos periodistas que tenemos en nuestro país, sé que estáis, sé que existís. A los que estáis estudiando para serlo, por favor, nunca perdáis por el camino vuestras ganas de informar y de contar la verdad“.

 

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Hace 4 días saltó la noticia de que mi padre había atropellado a una niña de 9 años, de que llevaba una tasa de alcoholemia de 0,90 y de que rogaba a los familiares que no llamasen a la policía. A lo largo de la semana no sólo se ha hablado de estos hechos manipulados y distorsionados si no que a demás a la salido un presunto testigo contando una realidad completamente falsa. No se debe de coger el coche bajo ningúna circunstancia si se ha bebido, pero lo que tampoco se debe de hacer es exagerar, mentir, ni manipular las cosas por el simple hecho de querer vender o de crear morbo. Me gustaría creer que vivo en un país donde existe un periodismo justo , profesional y de calidad. Un periodismo que se informa de los hechos cuando suceden las cosas y que no se hacen simplemente eco de lo que la primera fuente suelta al aire . Un periodismo que no coge a la primera persona que se hace llamar a mismo como “testigo” contando las cosas y la situación de una manera completamente distorsionada. Un periodismo que lo primero que hace es contactar inmediatamente con los implicados directos de lo ocurrido. Un periodismo que no miente, que tiene valores y que no pierde su moralidad a cambio del vender. Me gustaría también que en mi país existieran más personas buenas y menos oportunistas que se suben al carro sin ni siquiera dar la cara. Me gustaría conocer a ese presunto testigo que relató como mi padre salía a alta velocidad en dirección hacia la niña y como rogaba que no se llamase a la policía. Me gustaría mirarle a la cara y preguntarle porque ha querido dejar a mi padre de algo que no es. Me gustaría saber porque los medios de comunicación no tardan ni medio segundo en informar a todo el mundo sobre el presunto “atropello” a una niña de 9 años pero todavía no se han hecho eco del comunicado que cuelgo yo por aquí de la familia de la niña explicando las cosas como REALMENTE sucedieron. Me dirijo por aquí a todos los increíbles y maravillosos periodistas que tenemos en nuestro país, sé que estáis, sé que existís. A los que estáis estudiando para serlo, por favor, nunca perdáis por el camino vuestras ganas de informar y de contar la verdad.

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1 Comentario

  1. Cuando alguien da ese nivel de alcohol en sangre, da ese nivel. Las escusas de mal pagador son las de todos los toxicómanos. Aquí no se medía el grado de simpatía, sino de alcohol. Lo diga Nabucodonosor o su porquero.
    Si yo bebo y cojo el coche soy un delincuente. Por eso lo sancionarán, no por simpático y educado. Las castas familiares no son eximentes, ni las cartas de los padres tampoco.

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