cánovas

La España actual, entre otros de sus muchos males, sufre amnesia. Y tal padecimiento la condena a repetir errores y olvidar a grandes hombres marcando así un penoso devenir a la patria. Uno de esos grandes hombres olvidados, caricaturizados, poco valorados y despachados rápidamente es don Antonio Cánovas del Castillo.

Con el objetivo de rescatarlo del olvido y ver el eco de su figura en la actualidad española entrevistamos hoy a don Rafael María Molina.

Rafael María Molina es historiador y articulista. Ha colaborado en Somatemps, Adelante la Fe, Agnus Dei prod, Ahora información, carlistas.com y NSE radio.

Buenos días don Rafael, gracias por concedernos esta entrevista

Muchas gracias a ustedes por la oportunidad de hablar de tan egregia figura

Frecuentemente, el siglo XIX español se trata sin la profundidad que tuvo y sus figuras ridiculizadas y muy poco valoradas. Entre ellas destaca la de Cánovas.

¿Qué importancia tiene don Antonio dentro del siglo XIX español y que trascendencia tiene para la historia de España?

Antonio Cánovas del Castillo fue la figura política más destacada del siglo XIX español. Fue presidente del Gobierno en 7 ocasiones desde 1874 (recién fracasada la I República) hasta su vil asesinato en agosto de 1897. Su figura encarna el periodo conocido en la historia de España como la Restauración que comienza con la vuelta de la dinastía borbónica al trono de España en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, que Cánovas promovió y que tuvo como principal referencia institucional la Constitución de 1876, que estuvo vigente hasta 1923.

La importancia de su figura radica sobre todo en que la época histórica que él encarna representó un periodo largo de estabilidad y de relativo progreso económico e industrial en un siglo, el XIX, que hasta entonces en España había sido extremadamente convulso.

Entre tantas visiones de España que luchaban entre sí en aquella época, ¿Qué idea de España tenía Cánovas?

Efectivamente, las visiones de España que existían, muchas veces contrapuestas, llevaron a la convulsión tremenda de aquel siglo, sin embargo, don Antonio tenía una idea de España como una nación que pudiera vivir bien en una democracia liberal estable y socialmente conservadora al estilo de Inglaterra. No obstante, el mismo se daba cuenta de que las propias condiciones de la historia y el carácter español hacían difícil tal idea.

Algunos historiadores han señalado que la auténtica ideología de Cánovas fue un intenso nacionalismo español, eso sí, liberal conservador (aunque a veces lo encubriese con frases aparente cínicas).

Por ello fue un firme defensor sobre todo a partir de la década de 1880 del proteccionismo económico y de un modelo territorial centralizado al estilo francés. En consecuencia, se opuso también firmemente y suprimió en parte los fueros de las provincias vascas tras la última guerra carlista.

¿Qué definiría el hacer político de Cánovas?

Cánovas entendía la política como el arte de lo posible, esto lo alejaba de quimeras o de idealismos peligrosos tras periodos de inestabilidad y guerras civiles. A esto contribuyó enormemente su estancia en Inglaterra, donde observó el sistema político bipartidista, la sociedad victoriana y se empapó de grandes autores conservadores como Edmundo Burke.

Aun así, eso no significaba que fuese un conformista o no tuviese ambición por mejorar España. La idea de modernizar el país, luchar por mantener los restos del imperio, equiparar el modelo político español al de otros países europeos, preservar la paz, el orden y la moral fueron ejes fundamentales en su política.

Las acusaciones de degradación del sistema…

Es cierto que la Restauración se basaba en el arreglo electoral bajo el sistema del caciquismo, pero ello era inevitable en gran parte en una España donde la gran mayoría de la gente no entendía la importancia de votar y no acudía a las urnas, ni siquiera a partir de la aprobación del sufragio universal masculino en 1890 (al que Cánovas se había opuesto). Por ello en el fondo los resultados no eran fraudulentos. Aunque se arreglasen desde el ministerio de Gobernación con la figura popularmente conocida como “el gran elector” en el fondo reflejaban básicamente la realidad sociológica, como han señalado numerosos historiadores.

Por otra parte, historiadores anglosajones del prestigio de Stanley G. Payne han recordado que en Inglaterra y Gales las compras de voto eran masivas en esa época y en Estados Unidos lo mismo ocurría en muchos lugares.

El catolicismo en Cánovas

Cánovas fue un firme católico sobre todo a partir de su madurez cuando el giro conservador de sus convicciones fue visible. Anteriormente, el mismo reconoció pecados de juventud.

Defendió un catolicismo compatible con el liberalismo templado en la línea de León XIII (que apreciaba muy sinceramente a Cánovas). De hecho, León XIII en respuesta a Pidal, quien le pedía permiso para ingresar en el partido conservador de Cánovas, le dio permiso pues según el propio Papa, Cánovas era un buen católico.

Su obra de gobierno fue muy respetuosa con la Religión. La idea de un estado confesionalmente católico pero tolerante con otras religiones quedó plasmada en la Constitución de 1876.  Otra cosa es que en las transacciones con los liberales se dejó la puerta abierta a políticas laicistas de los liberales de Sagasta, fuertemente influidas por la masonería cuando éstos llegaron al gobierno.

No obstante, Cánovas fue un católico sincero, que procuraba vivir en gracia de Dios, tal es así que Dios lo preservó hasta el final.

El mismo día de su asesinato, aquel fatídico 8 de agosto de 1897, había oído misa con su mujer y comulgado. Poco después, cuando llegó al balneario y leía el periódico le asestaron varios tiros.  Aun así, tardó sorprendentemente una hora en morir, tiempo suficiente para recibir el sacramento de la unción de los enfermos de manos del presbítero.

Buscando el eco de su figura en la España de hoy, una nación amenazada por el separatismo catalán y el nacionalismo vasco.  Es lógico preguntarse ¿cómo afrontaría Cánovas el desafío separatista catalán? 

Cánovas fue siempre un firme defensor de la unidad de España. Lo demostró en el tema del separatismo cubano que al final llegó a ser uno de los ejes fundamentales de su carrera política. En sus primeras etapas como presidente del Gobierno se encargó de sofocar la primera Guerra cubana, la Guerra de los Diez Años, entre 1868 y 1878. Se opuso a la autonomía de Cuba firmemente y sobre todo en la última guerra cubana a partir de 1895 no dudó en promover enormes reclutamientos en España para combatir la rebelión, en estrecha alianza, por cierto, con la burguesía catalana que en aquellos momentos mantenía un discurso firmemente españolista. No en vano, tenía el mundo empresarial catalán grandes intereses económicos en Cuba.

Con estos antecedentes es fácil imaginar que ante el desafío catalán habría actuado sin contemplaciones, suspendiendo las garantías constitucionales en Cataluña, suprimiendo la Generalidad desleal y siendo muy firme con los líderes separatistas.

Cabe recordar que el líder del nacionalismo político filipino José Rizal fue juzgado y fusilado en 1897 habiendo hecho mucho menos que los líderes golpistas catalanes de 2017.

El régimen actual en el que vive España, es también una restauración monárquica, podemos trazar paralelismos entre la crisis del sistema de la primera restauración y el actual

En definitiva, que ¿que lleva al colapso del sistema canovista? ¿Tiene relevancia para hoy?

Recientemente escribí un artículo que precisamente trazaba esos paralelismos entre el año 1918 y la actualidad política española. La idea es que básicamente hay patrones que vuelven a repetirse, con las diferencias evidentes.

Por un lado, el panorama de fragmentación política y crisis del bipartidismo es muy similar, por otro y esto es fundamental, la anteposición de los intereses personales o de partido por delante del bien común de España.

Esas fueron las dos causas principales que forzaron la caída del régimen de 1876, sin olvidar la acción de la masonería, que tras la consagración de España por Alfonso XIII al Sagrado Corazón de Jesús trabajó para la caída de la monarquía parlamentaria, objetivo que consiguieron uniéndose en el Pacto de San Sebastián de 1931.

El asesinato de Cánovas y la pérdida de las colonias. ¿Fue determinante su muerte para el descalabro total del imperio?

Totalmente determinante. Hay que empezar dejando claro que Cánovas no perdió Cuba y Filipinas, como mucha gente poco informada cree haber oído. Se perdieron siendo Sagasta presidente del Gobierno en la guerra contra Estados Unidos, un año después de la muerte de Cánovas.

Cánovas se identificó como antes quedó dicho, con una defensa a ultranza de la soberanía española en Cuba y Filipinas. Envío 200.000 hombres a Cuba y 30.000 a Filipinas a luchar contra las poderosas guerrillas independentistas locales, sobre todo la cubana, fuertemente apoyada desde Estados Unidos. A partir de 1896 se identificó con la controvertida acción contrainsurgente del general Valeriano Weyler, gobernador español de Cuba a quien él nombró, eficaz en lo militar pero que dio pie a tensar al máximo las relaciones con Estados Unidos. Fue la de Cuba una guerra devastadora para españoles y cubanos.

Sin embargo, hay un hecho cierto. Mientras Cánovas fue presidente Estados Unidos no se atrevió a declarar la guerra contra España. Eso sólo ocurrió cuando fue presidente Sagasta, Cánovas estaba muerto y Weyler fuera de Cuba.

Cánovas llegó a decir en el Congreso de los Diputados, que, si algún día él veía la independencia de Cuba, no tardaría en morir de dolor. No la vio, pero poco después de su muerte, en tiempo de Sagasta se produjo el desastre militar contra Estados Unidos. La posesión de Cuba y Filipinas era la clave del orgullo nacional de los españoles de aquella época.

¿Que lleva al colapso del sistema canovista?

A partir de 1900 el sistema se mostró incapaz de afrontar los nuevos desafíos que surgieron como la tendencia del Partido Liberal cada vez más hacia la izquierda, la intensificación de la amenaza revolucionaria con la aparición de nuevos actores como el PSOE y la radicalización del anarquismo o la irrupción de los nacionalismos catalán y vasco. Aunque surgieron nuevos y prometedores líderes como Antonio Maura, al final no pudieron evitar el hundimiento de un sistema que se seguía basando el caciquismo y dónde la inestabilidad y la duración efímera de los gobiernos se impusieron a partir de 1900. Además, la guerra de Marruecos a partir de 1909, muy impopular, también fue una grave causa de descrédito del sistema

Cánovas y su lucha contra el terrorismo ¿Algo que destacar?

En tiempo de Cánovas se empezó a manifestar la gravedad del problema del terrorismo anarquista. No era un fenómeno únicamente español, pero en España, sobre todo en Barcelona, alcanzó una especial gravedad, con atentados como el del Liceo y el de la procesión del Corpus que causaron decenas de muertos. La contundencia del gobierno en la represión de terrorismo le granjearon la una gran campaña internacional de origen masónico contra España y específicamente contra Cánovas (que se repetiría en 1909 contra Maura entonces) por la supuesta tortura de terroristas anarquistas.

Y fue la causa invocada como excusa por Angliogillo, (el anarquista italiano que asesinó a tiros a Cánovas en el balneario de Santa Águeda en agosto de 1897) para matarle.

La reacción de la opinión pública tras su muerte…

Su asesinato causó un gran impacto en España y Europa. Bismarck afirmó que Cánovas era uno de los pocos estadistas europeos a los que respetaba. Sagasta se mostró conmocionado por la muerte de su viejo rival político y de alguna forma, amigo.

La prensa fue unánime en España en manifestar su duelo y todos, (excepto los revolucionarios) manifestaron su respeto por Cánovas y su condición de estadista. Miles de personas asistieron a misas de funeral por él en numerosas ciudades de España. Significativamente uno de los pocos que manifestaron abiertamente su alegría fue Sabino Arana, el fundador del nacionalismo vasco, contento, según dijo, de que España hubiese perdido al mejor estadista que tenía.

Dedicación hasta el final por España

Su dedicación fue permanente. Con frecuencia se ha acusado a Cánovas de haber propiciado el aislamiento diplomático en el que se encontró España más tarde en 1898 ante la guerra contra Estados Unidos. Sin embargo la verdad es que durante sus gobiernos España obtuvo una presencia internacional perdida desde hacía tiempo, como se vio en la Conferencia Internacional de Madrid sobre Marruecos de 1880 a la que asistieron todas las grandes potencias y que puso las bases para la futura colonización de Marruecos acordada más tarde en la Conferencia de Algeciras de 1906.

Cánovas consiguió para España la colonización de Marruecos. También en su época una serie de expediciones españolas conquistaron para el Sáhara Occidental, adelantándose por poco a los franceses.

Si es cierto que en política internacional Cánovas practicó la política que se ha conocido como “retraimiento”, es decir, no intentó que España firmara alianzas estables con potencias europeas como Inglaterra, Alemania o Francia. Él pensaba, probablemente con razón que ninguna de esas potencias estaría dispuesta a ir a una hipotética guerra contra Estados Unidos,(Inglaterra desde luego que no) para apoyar a España a causa de Cuba. Además los sondeos diplomáticos que practicó así lo demostraron. Pensaba que solo si España demostraba que era una potencia por sí misma ( o sea reteniendo Cuba y Filipinas, sin capitular ante las guerrillas independentistas ni ante la presión diplomática de Estados Unidos) sería entonces cortejada como un igual por las potencias europeas.

Cánovas sentía a España como una potencia todavía ultramarina (como se había visto a nivel simbólico con la solemne conmemoración que organizó su gobierno en 1892 por el IV Centenario del Descubrimiento de América).

En cualquier caso, no se puede decir que Cánovas descuidase la política exterior. En todo caso si que es cierto que nunca estuvo dispuesto a que España firmase alianzas como socio menor.

Muchas gracias don Rafael por esta entrevista a tan insigne personaje.

Gracias a ustedes por permitirme hablar de él.

COLABORA CON NOSOTROS CON PAYPAL