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No para de demostrar su falsedad

Estoy seguro que muchos de los asistentes a la manifestación del 8 de octubre de 2017 en Barcelona todavía estarán arrepentidos de que el lector del manifiesto de aquella masiva movilización fuera un tal Josep Borrell.

Muchos no entendimos entonces la elección de un personaje como ese y el tiempo, por desgracia, nos ha acabado dando la razón. Borrell no es más que otro político del montón que, con tal de conseguir seguir manteniéndose del dinero público se encama con cualquiera. La demostración inequívoca de ello fue aceptar ser ministro de un presidente como Pedro Sánchez que no tuvo inconveniente alguno con aceptar los votos del separatismo para hacerse con la presidencia del gobierno.

Desde entonces la dignidad de Borrell ha seguido yendo en caída libre y ha conseguido despertar a muchos e identificar al verdadero personaje que es y no al que quiso representar leyendo aquel manifiesto. Ahora, Borrell es el nuevo Alto Representante de la Política Exterior Europea. Muchos dicen que ha sido nombrado “muy a su pesar”. Pues bien fácil lo tenía el socialista, que no hubiera aceptado el cargo.

Pero tras este nombramiento han sido muchos los que ven a Borrell con mucho recelo. En primer lugar el gobierno de Israel. Los israelíes recuerdan  un artículo firmado por Borrell en 2018. En ese artículo, Borrell atacó por su respuesta a los disturbios en la frontera con Gaza durante el 70 aniversario del Estado judío y la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén: “La celebración del 70 aniversario de la creación del Estado de Israel se ha cubierto de sangre mientras este ‘lunes negro’ refleja la deshumanización de los palestinos por parte de una gran parte de la clase política y la sociedad israelí“.

Pero la cosa no se queda solo en el estado de Israel. Está circulando un vídeo por las redes sociales que no está gustando nada en EEUU y en el que Borrell habla de una forma muy despectiva también de EEUU. Es decir, parece que en Europa pasa lo mismo que en España, se elige para un puesto a la persona menos adecuada. Borrell es un político que no ha demostrado ser adecuado nunca y que siempre se ha arrimado al sol que más ha calentado. Pero que bien le ha lucido siempre el pelo, oye…