Pedro Sánchez presumes
Pedro Sánchez paseando por Nueva York con sus guardaespaldas (Facebook)

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Y solo tiene 123 diputados

Cualquiera que viera y que escuchara hablar a Pedro Sánchez en el día de ayer y que desconociera los resultados de las elecciones del pasado 28 de abril, pensaría que habría obtenido un resultado de mayoría absoluta holgada. Es más, pensaría que habría conseguido al menos 200 diputados.

Pero la realidad no es esa, la realidad es que Pedro Sánchez, más chulo que un ocho, tiene 123 diputados y ayer se dirigió a los diputados como si hubiera conseguido 223. Que se pusiera chulo con los líderes de PP, Ciudadanos y Vox, con quien se comportó como un chulo y un maleducado, era hasta cierto punto normal, mucho más en una personalidad como la de Sánchez, pero la chulería que se marcó con Podemos demuestra que este sujeto “no tiene abuela”.

Y siendo Pablo Iglesias un político que no es santo de nuestra devoción, ayer se despachó con Pedro Sánchez de una forma impecable, al César lo que es del César. Puede haber sido una representación de esa negociación que están llevando a cabo a escondidas, pero Iglesias representó su papel infinitamente mejor de lo que lo hizo Sánchez.

El caso es que Sánchez llegó incluso a provocar la hilaridad en ciertos momentos al dirigirse a los líderes de la oposición de la forma en la que lo hizo y recibió su merecido repaso, pero de todos. Empezando por Casado y pasando por Rivera, Iglesias o Abascal, todos hicieron “morder el polvo” a un presidente siniestro, con una personalidad psicopática tal y como le calificó Rosa Díez hace unos meses y como él ha evidenciado en muchas ocasiones, también ayer.

Sánchez es un tipo que va por la vida sin pedir, los demás están obligados a darle solo porque “el lo vale”, que es lo único que Sánchez tiene metido en su cabeza. “Si no quiere que pacte con los separatistas absténgase, señor Casado”. Es decir, Sánchez vino a decirle a Casado que sea él quien evite que haga el mal porque el primero que tiene claro que va a hacer el mal es el propio Sánchez y solo puede ser evitado por otra persona. Hasta ese punto deplorable es capaz de llegar Sánchez.

Y yo estoy convencido de algo, puede que me equivoque, pero Iglesias no se va a atrever a votar en contra de Sánchez solo por el “qué dirán” y le va a apoyar en su investidura. Pero no se sabe cuánto tiempo puede durar un personaje como Sánchez en la Moncloa con un debate de investidura como el que protagonizó ayer, puede que poco tiempo o puede que toda la legislatura entera. Y es que en Sánchez hay algo evidente, una vez que consiga la investidura se va a aferrar al poder con uñas y dientes, pase lo que pase y caiga quien caiga. Porque él está convencido de que lo vale y, además, lo merece.