Pero esta vez no

Esta vez no es por mi mala leche. Esta vez no he pedido a mis amigos de El Diestro que me publiquen un artículo para meterme con alguien del mundo de la televisión, del corazón o del cotilleo en general. Esta vez les he pedido a mis amigos de El Diestro que me publiquen este artículo para mostrar al mundo entero mi sincera admiración por Lara Álvarez.

Lara Álvarez es una rara avis dentro del mundo de la televisión. Una mujer bella, elegante, educada, que sabe estar y que transmite una simpatía que deslumbra y que traspasa las pantallas. Esa presentadora, esa mujer, que conduce el programa ‘Supervivientes‘ desde Honduras y que da mil vueltas no solo al insufrible Jorge Javier Vázquez y al 99% de los personajes que salen por pantalla. Da mil vueltas al 99% de los personajes que salen por la pantalla de cualquier cadena de televisión.

Su naturalidad ante las cámaras y su saber estar me ganan y estoy seguro que lo mismo le pasará a la mayor parte de las personas que la vean. Pero ayer Lara ya nos rindió a todos a sus pies. Un descuido, un pequeño descuido que ella solventó con su habitual elegancia y desparpajo y que provocó que nos mostrara durante unos milisegundos su ropa interior ya nos rindió definitivamente a sus pies.

Y espero que no se me considere frívolo por ello, no lo soy. Soy humano, soy un hombre que admira de la mujer la belleza y la naturalidad, la educación, la simpatía y la verdad que muestra Lara Álvarez cada vez que aparece en pantalla. Soy un hombre que se confiesa ante todos y ante esa maravillosa mujer y, como diría el gran José Luis López Vázquez en ‘Atraco a las 3’:  Querida Lara, soy un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo…

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