Diego Arrabal y María Patiño machismo mala educación
Diego Arrabal y María Patiño

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Lenguaje pervertido y la falta de comprensión

En un reciente programa de Telecinco, creo que en ‘Viva la Vida’, se produjo un tenso enfrentamiento entre el fotógrafo Diego Arrabal y la presentadora y colaboradora María Patiño. El motivo del enfrentamiento estaba relacionado con la boda de Belén Esteban, motivo en el que ni voy a entrar porque no es este el fin de este artículo sino las palabras de Diego Arrabal.

En un momento dado, Arrabal hizo un comentario a María Patiño del que acabó hablando todo el mundo y, como en la mayoría de ocasiones, de forma equivocada. Arrabal dijo, refiriéndose a Patiño: “¿Qué empezamos, María, con el “pam, pam, pam, o ponemos las fotos o el vídeo a cuatro patitas y en el baño?”

Tras esa escena, los comentarios en redes sociales no se hicieron esperar y, como en la mayor parte de las ocasiones que se da una discusión entre un hombre y una mujer, confundiendo la velocidad con el tocino. El comentario de Arrabal fue considerado como un comentario machista.

Cuando dos personas discuten, sean estas quienes sean, hay una cierta tendencia, tanto por un lado como por el otro, a intentar meter el dedo en la llaga de la persona con la que se discute. Unas veces se hace con cierta inteligencia y sin llegar a ofender y otras muchas se hace con mala leche y con mal gusto, es decir, con una clara intención de ofender. Eso es lo que hizo Arrabal con María Patiño, hacerle un comentario ofensivo y de mal gusto, pero nunca machista, ¿por qué?

Al paso que va todo esto ya no va a poder haber discusiones entre hombres sin mujeres sin que los hombres sean calificados como machistas. La propia discusión en sí, y diga lo que diga el hombre, será considerado por muchos como tal, sin que tenga nada que ver. Al final el hombre se va a tener que acabar convirtiendo en una especie de monigote, en un calzonazos de los de “oír, ver y callar” porque siempre es juzgado en el mismo sentido.

Y eso perjudica al hombre pero también a la mujer. La mujer al final va a convertirse en una especie de pieza de porcelana a la que todos tienen que proteger porque todos esos supuestos defensores no la consideran capaz de hacerlo por ella misma. La defensa a ultranza de la mujer está convirtiendo a las mujeres en una especie de tonto al que siempre hay que darle la razón.

El comentario de Arrabal puede calificarse de muchas formas, podría incluso ser calificado como de mala educación. Pero, ¿machista? No me vengan con tonterías.