Carmen Calvo

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Es verdaderamente negativo para una nación como España, que haya en su “gobierno” (que no hay que olvidar que está en funciones) una persona como Carmen Calvo, cuyo historial en su conjunto no puede ser más decepcionante. Empezando por su controvertida tesis doctoral que al parecer mereció tan solo un ridículo aprobado. Y siguiendo con su trayectoria política que no puede ser más inane porque confunde siempre la realidad con sus retorcidas querencias, pretendiendo dar lecciones cuando sería ella la que debería recibirlas a la vista de sus permanentes y sonoras lagunas.

En tiempos del ruinoso Zapatero le dedique una décima que decía: La ministra de Cultura/del gobierno Zapateta/es una mujer cateta/aunque se cree con finura/Debido a su mente oscura/sin posible alternativa/ignora una Directiva/sobre discos y novelas/Y le han dicho de Bruselas/no puedes quitarle el IVA. Ahora, saliéndole la vena dictatorial se le ocurre amenazar a la Iglesia Católica como respuesta a un muy acertado comentario del nuncio Fratini sobre la hasta ahora fallida exhumación de Franco, diciendo que a la Iglesia hay que ponerle más impuestos. Ignora esta indocumentada -entre otras cosas- que existe un Concordato que hay que cumplir; igualmente ignora, que, en un estado de derecho, los impuestos no pueden discriminar a nadie en particular.

Todo en esta mujer es irrisible, como aquella tontería que dijo de que había sido cocinera antes que fraila o que el dinero público no es de nadie. También “alumbró” aquello de “El Rocío es la explosión de la primavera en el Mediterráneo”.

Por todo ello, lo mejor que podría hacer es marcharse ¡ya! de la política y escribir un libro en el que desarrolle su “brillante teoría” de que la Unesco legisle para todos los planetas, los cometas y las estrellas fugaces. Como conclusión, sinceramente creo que no hay que hacerle mucho caso.