Ikea boicoteada Polonia
Tienda de Ikea en Cracovia

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Envidia sana de Polonia

Viviendo en un país en el que el postureo y el pensamiento único se ha impuesto de tal forma que, con motivo del “orgullo gay”, no ha habido cuenta oficial de empresas y organismos públicos en redes sociales que no tuvieran la bandera “arco iris”, da gusto ver que todavía hay países que se defienden de los intentos de control por parte de los defensores del pensamiento único.

Tal es el caso de Polonia y su boicot a la multinacional Ikea por pretender imponer ese pensamiento único entre todos sus trabajadores y por el despido de uno de ellos que no se ha plegado ante ello.

La multinacional “invitó” a sus empleados a celebrar el Día Contra la Homofobia, uno de ellos, empleado de la tienda Ikea de Cracovia, envió a todos sus compañeros una cita del Levítico, uno de los libros del Antiguo Testamento: “Si algún hombre se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”.

Tal cita fue considerada “homófoba” por la compañía y el empleado, Tomasz K., fue despedido. Tomasz justifica su cita y se defiende de una forma que resulta realmente incontestable: “me contrataron para vender muebles; yo soy católico y estos son mis valores”.

Por otro lado, la compañía justifica el despido con los siguientes argumentos: “la libertad de ideas, la tolerancia y el respeto para todos los empleados, pero la empresa debe reaccionar cuando ve un riesgo o ataque a la dignidad de los otros empleados“.

Es decir que “la empresa debe reaccionar cuando ve un riesgo o ataque a la dignidad de los otros empleados“, pero no los de Tomasz quien, suponemos, también tendría ese mismo derecho a que su dignidad fuera defendida al no estar él de acuerdo con la propuesta de la compañía. El mensaje de Ikea bien podría traducirse en que solo es digno lo que nosotros marquemos y esté bien visto por el pensamiento único.

Este despido ha provocado un gran revuelo en Polonia y, promovido por diversos partidos y asociaciones, se esta llamando a hacer un boicot a la multinacional sueca. No todo el mundo tiene que estar obligado a defender los mismos valores y mucho menos si te lo imponen desde fuera, aunque sea desde tu propia empresa. La realidad es que, tal y como dice el trabajador despedido, a él le contrataron para “vender muebles” y no para tener que aguantar que se le impongan ideas con las que no está de acuerdo.

Decimos que Polonia nos da “sana envidia” no porque piensen de una forma o de otra. Nos da sana envidia porque defienden una causa justa, ese trabajador tiene el mismo derecho que los demás a opinar lo que quiera. Imaginen en España una situación similar. Aquí es casi imposible porque los defensores de lo políticamente correcto y del pensamiento único habrían destrozado la vida de ese empleado. Le habrían perseguido hasta acabar con él, así funciona la libertad de expresión en esta democracia de “todo a 100” en la que vivimos.