Moncloa

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No hay nada más que ver los últimos acontecimientos políticos para predecir lo que se estaba observando desde un principio. La izquierda del PSOE y la otra izquierda, la revolucionaria, donde se amanceban infinidad de partidos han demostrado que no tienen altura de miras, e incluso de bajuna, para demostrarnos que le ha venido estrecho los escrutinios de los dos, más uno del ramplón cántabro para llevar a buen término el nombramiento en esta última intentona para tener España un nuevo Presidente.

Pedro Sánchez nunca ha sido votado para llevar los designios del Gobierno de España las veces que se ha presentado, no digo su numeración porque me da vergüenza enumérala y con trapicheos, yo soy este prenda de sujeto y me macho a las primera de cambio, mi sentido del honor, me privaría de seguir presentado mi candidatura, incluso me hubiese ido hace ahora tres años cuando su propio partido le alejó más o menos de donde había venido.

Pedro Sánchez ha responsabilizado a todos los partidos, por no ponerse de acuerdo para que hubiera investidura. El señor del no, por el no, ha dado motivos suficientes para que se haya   plantado por no tener un as, —aunque fuere en la manga—as, aunque fuese el de picas, como el que tuvo siempre en sus manos el elegante y fino jefe de Podemos, picando desde un principio a su interlocutor. No comprendo cómo llegó Pedro Sánchez a su interinidad con el poder que le otorgaba la moción de censura. Su alocada pretensión y vanidad por ocupar el sillón de la Moncloa y haber jugado con todos los españoles, los del PSOE y del resto de partidos Constitucionalistas, donde ha jugado y sigue jugando, y espera jugar, como le pasó la primera vez con partidarios de partidos que solo desean despedazar a España. No comprendo cómo no se ha ido, cuando ha perdido dos ocasiones para ser investido como presidente y seguir sentado en su sillón.

Sánchez ha vuelto a dar en hueso, hueso duro de roer, donde este apocalíptico político llamado Pablo Iglesias es otro que quiere ese sillón, dos egocentrismos muy parecidos uno del otro.  Este último eslabón y pordiosero podemita, por pedir que no quede, ha solicitado el oro y el moro. Ahora a esperar dos meses, donde al parecer, hay observadores del PSOE, donde se comenta que hay que hablar con el PP y Ciudadanos para una nueva puesta en escena para la última ocasión de que haya alguien sentado en el sillón de la Moncloa. Silencio por decir algo.

No deseo emular el ensayo del Imparcial, porque se puede decir mejor con otras palabras, pero las palabras justas del señor Ansón se reflejan en su medida cuando dice al final de su editorail: …Porque, en realidad, ni uno ni otro tenían razón. Pedro Sánchez no puede humillar a Pablo Iglesias con ministerios de pitiminí para salir del paso y embucharse los 42 escaños de Podemos. Y Pablo Iglesias no puede aspirar a copar los ministerios de Hacienda y Trabajo, por ejemplo, porque cundiría el pánico entre el empresariado y la mayoría de españoles y porque, es verdad, se ha quedado con 42 escaños después de darse un trastazo en las urnas…

Carmen “la bonita” dice ahora de la culpabilidad de todos cuanto ha sucedido y del posible adelanto electoral es del PP y Ciudadanos. Esta Egabrense quiere tocar el tambor con palos de agua, que si fuera fresquita nos vendría a todos para refrescarnos de los calores que estamos soportando, lo mismo que soportamos los dimes y diretes de esta señora.

1 Comentario

  1. En realidad él lo que quiere es ser PRESIDENTE DE LA TERCERA REPÚBLICA, para que Benoñita pueda darle la patada a doña Leticia y ser la más guay del Paraguay, digo de ESPAÑA.

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