Documental Álvaro Zancajo Arturo Fernández

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¿Qué pasa cuando eres actor en España pero no de izquierdas?

Curiosa pregunta, ¿no? En teoría no debería pasar nada, ¿verdad? Es bien sabido por todos que la ideología de la izquierda es la ‘chachi’ y la que ‘pita’. Son los buenos, los poseedores de la verdad absoluta, los tolerantes, pero solo con los que piensan como ellos. Son los que todo lo dominan y los que todo lo manejan en la España actual en la que, si no comulgas con su ideología -y más en ciertas profesiones- eres directamente apartado, arrinconado y expulsado.

El próximo domingo a las 21:30 horas, La 2 emite un documental sobre Arturo Fernández realizado por Álvaro Zancajo. En ese documental, y por lo que se ha adelantado, se van a escuchar muchas cosas que no van a gustar nada a la izquierda dominante y sectaria, sobre todo a la izquierda sectaria que domina la que era la profesión de Arturo Fernández, la de actor.


Podremos escuchar frases del actor tales como estas: “Yo ahora es cuando sí veo una dictadura, al menos conmigo, yo no hago otra cosa más que vivir para el público. Jamás le he pedido un duro a ningún Gobierno, a ninguno: ni a Franco, ni a Suárez, ni a González, ni a Aznar, ni a Zapatero, ni a Rajoy, ni a Sánchez. Yo nunca le pediré absolutamente nada a nadie. Soy un hombre que estoy bien conmigo mismo y soy agradecido y cuando vino mi padre de Francia le dieron el mismo trabajo que tenía en la estación de los ferrocarriles en la cuenca minera. Vivió y murió muy tranquilamente aquí y no pasó nada“.

O estas otras: “Yo era hijo de un anarquista y yo empecé muy fuerte en el teatro y cine y nadie dijo en aquel entonces, ‘cuidado, que este es hijo de un rojo que está exiliado en Francia por tanto hay que ponerle alguna zancadilla’, como existe ahora. Ahora existe el amiguismo, el carnet, hay sitios donde yo no puedo ir porque estoy vetado, por ejemplo por PODEMOS”

En la vida, cuando vas por libre te sientes satisfecho, sí, pero lo pagas, porque te apartas del sistema y eso no es bueno, no te lo perdonan, dicen ‘este se ha saltado nuestras reglas’ en el sentido de que no acude a esto, no acude a lo otro, yo jamás he acudido a una manifestación, creo en mí, nada más. En esta profesión no se quiere porque es una profesión llena de envidias, pero lo interpretan mal“.

Estamos seguros que se hablará poco de esas palabras. O a lo mejor sí. Y es muy probable que muchas de esas frases provengan de los poseedores de la verdad absoluta. Esos mismos que el día que murió Arturo le dedicaban lindezas tales como “machista”, “facha”, “misógino” y “clasista”. Gente que no le conocía de nada. Gente que solo repite lo que escuchan a otros porque su cabeza no da para tener una opinión propia y mucho menos un criterio.

Gente a la que Arturo Fernández le va a tocar las narices incluso después de muerto. Gente que en tiempos de hacer todo por modas tiene la ideología impuesta por esa moda. Gente a la que la libertad de expresión de otros le produce sarpullidos mientras se les llena la boca defendiéndola por otro lado. Gente no, masa.